Afilando las tijeras de podar

El gobierno ha escondido al final de una nota de prensa una medida que tendrá repercusiones importantísimas en todos nosotros para siempre: un recorte de 10.000 millones de euros en salud y educación. El significado real de esta medida está por ver y explicar ¿Tendremos que pagar por ir al médico? ¿Por los medicamentos? ¿Por que nos operen? Nadie lo sabe. De Guindos, Montoro, Floriano y algunos otros van lanzando globos sonda a ver como reaccionan la opinión pública y los infames mercados.

Algunas de las perlas: “Que quien gane más de 100.000 euros pague por la sanidad”. En fin. La sanidad privada debe estar frotándose las manos. La gente que gana más de 100.000 euros tiene seguros privados para ellos y para su familia, y si no los tienen ya se encargarán de tenerlos. O de declarar 99.900.

“Hay que redefinir la cartera de servicios básicos sanitarios”. O sea, que se eliminarán servicios. En el país en el que a la mayor parte de los funcionarios se les paga un seguro de sanidad privado (!?!?!?!) En el país en el que tenemos diecisiete sistemas informáticos para la sanidad, no compatibles entre ellos.

No sé a ustedes, a mí me da miedo. Sobre todo porque de nuevo se refleja el problema principal, mucho más grave y estructural de nuestro país: la falta de planificación a largo plazo de qué es lo mejor para España.Claro que hay cosas que pueden mejorarse en el sistema sanitario español. Pero en dos semanas no se puede hacer una reflexión serena ni acertada sobre lo que es necesario hacer para garantizar una solución que mantenga la calidad y sostenibilidad de nuestro sistema sanitario a largo plazo. Estudiar los sistemas de otros países, hablar con expertos nacionales e internacionales, ser creativos y dibujar un plan de cómo queremos que sea nuestro sistema de salud en 10 años y cómo podemos pagarlo. Eso es lo que hay que hacer, pero eso es lo difícil.

Lo contrario de lo que están haciendo nuestros gobiernos ante la crisis: podar las ramas del árbol sin ton ni son, sin darse cuenta de que si no se poda de donde se debe, el árbol se muere. Y esto pasa, entre otras cosas, porque les hemos dado las tijeras de podar a los fontaneros. No puede ser que las decisiones sobre la política de salud, educación o ayuda al desarrollo las tomen los ministros de Economía y Hacienda. No puede ser.

Ana Pastor, ahora ministra de Fomento, en una cena en una escuela de negocios poco antes de las elecciones, y ante una audiencia de ejecutivos ultrafans del copago, defendió una y otra vez la sostenibilidad del sistema universal y gratuito de la sanidad española y la ineficiencia del sistema de copago, con cifras comparativas de otros países en la mesa. Lo que sí defendía, y estoy de acuerdo, era acometer un ajuste fuerte del gasto farmacéutico, que representa más del 15% del gasto en muchas Comunidades. Y quien no tenga en casa “la caja de las medicinas”, que levante la mano. ¿Por qué me tengo que llevar -y el Estado pagar- dos cajas con 24 pastillas si sólo necesitaré 14? Pero intuyo, y ojalá me equivoque, que esto no lo harán, porque para esto no hay valor: el lobby farmacéutico sigue ahí, apretando y regalando viajes, ordenadores y quién sabe qué más.

Preparémonos, porque en las próximas semanas nos jugamos mucho, muchísimo. Y no podemos quedarnos callados, porque callar en esta situación sería inmoral.

P.D. Y por favor, señor Montoro, no siga con el tema de “los extranjeros que vienen a España a beneficiarse de nuestro sistema”. Todos sabemos que existen esos casos, pero yo quiero saber las cifras de cuanto supone en el gasto total. Y si no me las va a dar, cállese, y no promueva el mismo tipo de xenofobia que promueven los partidos de extrema derecha.

Bombas de relojería

Esta es una de esas entradas que no sé cómo escribir. Lo que voy a contar no es nuevo, es sólo un caso entre muchos, y el discurso va a sonar ingenuo para muchos, demagogo para otros. Pero no lo es, o quizá sí, pero tengo que escribirlo de todas formas.

Este jovial y risueño señor es Josef Ackermann. El señor Ackermann es presidente y consejero delegado de Deutsche Bank, y además director del Instituto Internacional de Finanzas.  Aunque suena a institución seria y respetable, el IIF no es un instituto de nada: es el disfraz del lobby de los grandes bancos mundiales.

Al señor Ackermann le va bien. La semana pasada el Deutsche Bank anunciaba que en 2011 ha tenido un beneficio neto de 4.326 millones de euros, un 85,7% más que en 2010, y con la que está cayendo… Así que además de llevarse un bonus de 8 millones de euros, la BBC le ha entrevistado por crack. Y el señor Ackermann ha dicho varias cosas, pero yo voy a destacar dos: una, que ”si la desigualdad en la distribución de los ingresos o en la distribución de la riqueza se incrementa, podríamos tener una bomba de relojería social haciendo tic-tac, y nadie quiere que tengamos eso”. Y dos, que para evitarlo, los banqueros tienen la responsabilidad de ser filántropos con sus bonus.

Cambio de tercio. Estos son Paola y Marcelo. Viven con sus dos hijas en Alfafar, Valencia.  Hace unos años compraron allí un piso, mediante una hipoteca con el Deutsche Bank. El banco les ofreció, como a otros miles de inmigrantes, una hipoteca con avales cruzados: Paola avalaba a su hermana y ésta a Paola. Iban pagando sin problemas, pero en eso llegó la crisis, se acaba el trabajo, no pueden seguir pagando. El Deutsche Bank se queda con la casa, la subasta y se la adjudica a sí mismo a precio de ganga.  Y para terminar la jugada a Paola y Marcelo les reclama una deuda de “extra” de 70.000 euros por su piso.

Sus vecinos creen que esta situación es muy injusta. Vale, no han pagado y el Deutsche Bank se queda con la casa. Pero encima reclamarles una deuda de por vida… Así que están moviendo Frankfurt con Valencia para conseguir que el Deutsche Bank se conforme con quedarse con la vivienda, olvide la deuda, y alquile la misma vivienda a Paola, Marcelo y sus hijas a un precio asequible. No debe ser tan irracional: más de 88.000 personas en España apoyan su petición, y casi 1000 más en Alemania.

El otro día Paola y Marcelo se fueron al banco de Ackermann a entregarles un papelito dejando constancia de estos apoyos. Y mira por dónde, los banqueros temblaron. Cerraron las puertas, no dejaron entrar ni salir a sus clientes, y la única forma que tuvo Paola de entregarles el papel fue a través del quicio de la puerta.

Va a tener razón el señor Ackermann con lo de las bombas de relojería. Igual él y su banco deberían dejar de regalar piezas.

 

Víctimas y verdugos

Dicen que del primer trabajo nunca te olvidas. Yo no lo haré. Fue en Copenhague, en el Consejo Internacional de Rehabilitación de Víctimas de la Tortura (IRCT), una organización paraguas que agrupa a decenas de centros de rehabilitación para víctimas de la tortura en todo el mundo. Era el que salía en la película de Isabel Coixet “La Vida Secreta de las Palabras”. En ese trabajo aprendí muchísimo sobre las barbaridades a las que pueden llegar algunos seres humanos, y también, de la mano de muchas víctimas de la tortura de todo el mundo, sobre la supervivencia y la infinita capacidad de perdón que tienen otros. Muchas veces creemos que la muerte es lo peor que te puede pasar, pero allí aprendí que no: la tortura es infinitamente peor. Y también aprendí que por horripilante que sea el dolor físico, el psicológico es mucho más profundo y duradero.

He seguido trabajando en el campo de los derechos humanos y la cooperación, pero pocas veces he vuelto a sentir la mezcla de rabia e indignación que sentí en ese trabajo. Hasta el otro día. Fue en la presentación de “Miradas tras las rejas”, el informe anual sobre el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche que elabora la organización Pueblos Unidos. Seguro que, como yo, ya habéis oído hablar de estos centros, los CIE. Repartidos por toda España, allí van a parar muchos extranjeros sin papeles.

No tener papeles no es un delito, pero los CIE sí son una cárcel, o peor. Mi amiga Cristina Manzanedo, una fabulosa, sensata y nada radical abogada y coordinadora del informe nos contaba durante la presentación lo que han podido documentar durante las más de 200 visitas que han podido realizar al centro de Aluche este año.

No sé ni por dónde empezar: policías sin placa de identificación, insultos y humillaciones a los internos, del tipo “moro de mierda, sois la escoria de este país” o “como no te deporten esta vez te vas a cagar”; mezcla de delincuentes peligrosos con personas cuya única falta ha sido no tener papeles; celdas sin baño, e imposibilidad de acceder a los baños durante la noche; personas que son envueltas en plástico durante horas para que no se resistan al ser deportadas; golpes cuando alguien intenta protestar por las condiciones… Allí estaba también Marius, un camerunés que ha estado más de 50 días en el CIE, estancia que resumía así: “Llevaba 6 años en este país cuando me internaron, yo no mato, no robo”. “El abogado de oficio no te deja su teléfono, el médico solo sabe de paracetamol e ibuprofeno, la gente sufre, llora…estamos mezclados con gente que está mal de la cabeza, nos tratan como animales; los policías te insultan”.

En este post no cabe todo lo que oí ni lo que sentí. Vergüenza de ser ciudadana española y de que estas cosas pasen en mi país; rabia de que a nadie le preocupe qué pasa en estos agujeros negros jurídicos, que por no tener no tienen ni un reglamento que los rija;  indignación por saber que hay servidores públicos que hacen cosas como las que cuenta el informe. Y no, no pongo a toda la Policía en el mismo saco, porque como Cristina también dejó muy claro, no todos los policías se comportan igual, y algunos son correctísimos en su trato. Pero vivimos en España, no en Birmania. Ningún policía, ninguno, debe seguir en el cuerpo si hace cualquiera de estas cosas.

Pueblos Unidos y otras muchas organizaciones llevan años denunciando estas situaciones. Y no son los únicos: ya en el mes de Abril un juez ordenó al CIE de Aluche proporcionar una dieta especial y acceso al cuarto de baño a una mujer enferma de cáncer. Ahora ha pasado lo que más tarde o más temprano tenía que pasar. Ayer nos enteramos de que hace más de 8 días falleció una mujer aquejada de meningitis. He intentado buscar su nombre en los medios de comunicación, pero no lo he conseguido.  En el CIE las personas no tienen nombre, tienen un número. Era africana, eso sí lo sé, y entró en el CIE por no tener papeles. Tras su muerte, un juez de Madrid ha reconocido las pésimas condiciones sanitarias y el “palmario hacinamiento” que existe en este centro. Yo recuerdo las palabras de Marius: si te duele algo ni te miran, te dan un iburprofeno. Nunca sabremos si a ella le pasó lo mismo, ni si se podría haber salvado.  Lo que sí podemos es decir que nos importa.

Debatiéndome

Me acaba de llegar un tweet que dice: “La Crisis es de VALORES. Crees que saldremos de ella con los políticos de siempre?” Pues no. Por eso, en estos días de tanto debate, yo también me debato. Pero mi debate no es el peñazo enlatado y gris  al que nos sometieron Rajoy y Rubalcaba;  mi debate es si votar a Equo o a Por Un Mundo más Justo (PUM+J).

Parece sencillo, pero no lo es. Primero, porque sorprendentemente la campaña electoral no me está facilitando nada las cosas. Pongo la tele, abro el periódico, y solo hay PSOE, PP, CiU, y a lo mejor, al fondo a la izquierda, IU y UPyD. Y a mi esos ya no me interesan. Segundo, porque mi chica es holandesa, y aunque trabaja y paga impuestos en esta España nuestra, no tiene derecho a votar (¿ustedes lo entienden?).  Por eso hemos quedado en que decidiremos juntas mi voto para que nos represente a las dos. Primer problema: adora UpyD y a Rosa Díez. Así que me he puesto a echar un vistazo a los programas de EQUO y PUM+J, para intentar que cambie de opinión.

Aquí está el de Equo, muy colorido e interactivo, y aquí el del PUM+J, 10 páginas densas en pdf. Suficiente.

Lo básico de ambos ya lo sé. Equo se define como verde, y por tanto está en contra de las nucleares, prefiere las bicis y el transporte público . El PUM+J tiene el fin de la pobreza como objetivo principal, quieren que se cierren los horribles CIES y que todas las personas, en España y fuera, tengan lo suficiente para vivir dignamente.

Una de las cosas que más me preocupa y me molesta es el fraude fiscal. Equo, muy militares para ser un partido verde, promete “lucha sin cuartel” contra el fraude fiscal. PUM+J propone un verdadero y decidido programa de lucha contra el fraude a todos los niveles, fiscal, económico y laboral. Empate.

Ponerle el cascabel a la banca. Me parece vergonzoso lo que ha sucedido y sigue sucediendo con la banca y el resto del sistema financiero. Se cargan el sistema y los rescatamos, las veces que haga falta, y además les pagamos los bonus, los nombramos economistas del año y les bailamos una sardana. Pasen y vean las deudas de los partidos políticos con las cajas de ahorro. No sigo, que me cabreo.

En relación al sistema financiero el PUM+J propone la creación de un nuevo tipo de entidad, la “Entidad Financiera de Carácter Social”, y  crear un instrumento financiero específico para el apoyo a la implantación y desarrollo de las empresas de economía social. Me gusta. Equo es un poco más naif. Habla de gran banca pública, mantener las cajas de ahorro y de la promoción y fortalecimiento de una banca ética y cooperativa, pero sin más detalle.

Y el empleo, claro. Equo propone trabajar menos horas para trabajar más personas, promoviendo una Ley de 35 horas semanales,  incentivando los acuerdos voluntarios de reducción de horarios en las empresas, promoviendo la conciliación de la vida laboral y personal, racionalizando los horarios de trabajo tal y favoreciendo el trabajo a tiempo parcial y el teletrabajo con condiciones de trabajo dignas y salarios justos y suficientes. El PUM+J quiere que la política de despidos de las empresas se controle en función de los beneficios obtenidos y que se vinculen  las subvenciones y ayudas públicas al mantenimiento y creación de empleo. Yo también.

Pero al final, la cuestión vuelve a ser si votar con el corazón o con la cabeza. Tras unos cuantos años inclinándome por el voto útil, que ha resultado ser bastante inútil, me tira irme hacia el partido que me cae mejor, y defiende ideas más cercanas a las mías. Mis amigos me dicen que Equo tiene oportunidad de sacar un escaño en Madrid, el PUM+J no. ¿Y qué? Pienso yo. Alo mejor hay que votar con el corazón y esperar el milagro. En Colombia, en un pueblecito que no podía llamarse si no Bello, el voto en blanco derrotó al único candidato.  Puede pasar.

 

PD. Os dejo los videos de ambos partidos, para la jornada de reflexión. Precioso y muy bien hecho el del PUM+J…

No fue por Twitter

La noticia del día es que Gallardón ha echado al coordinador general de Circulación del Ayuntamiento, Fernando Autrán, por los insultos que este alto cargo ha publicado en los últimos meses en su cuenta personal de Twitter.

Inmediatamente empezó el run run mediático tan propio de nuestro país. Las tertulias radiofónicas se preguntaban si el uso de tu twitter personal puede o debe estar regulado por tu empresa, y si pueden ser motivo de cese o despido las opiniones personales vertidas en las redes sociales.

Qué quieren que les diga… Gallardón no ha cesado a Autrán por sus opiniones en Twitter. Twitter ha sido simplemente un canal por el que ha podido comprobar -si aún no lo sabía- que el señor Autrán es un maleducado, un machista y un impresentable. Sus comentarios sobre el culo de una ministra, o sobre los dos tiros que él le pegaría a los etarras no son los de un servidor público, si no los de un personaje de la peor calaña. No  le han echado por lo que dijo, sino por lo que es.

 

 

El señor de la cárcel

 

No sé si habrán visto la película El Señor de la Guerra. En ella, Nicolas Cage (al que por cierto, no soporto) interpreta a un traficante de armas ruso, Yuri Orlov, que se dedica a vender armas a guerillas, mafiosos, dictadores y todo tipo de malos malísimos. Sí, es una americanada, y probablemente quienes la hayan visto pensarían, como yo, que es poco creíble que un solo tipo compre y venda a sus anchas arsenales enteros por todo el mundo.

Lo peor es que es verdad. El Señor de la Guerra está basada en la vida de este señor con gracioso bigote, Viktor Bout, traficante de armas nacido en la antigua URSS y verdadero Amancio Ortega de las armas. Bout fue oficial de la fuerza aérea soviética y, tras estudiar diversos idiomas, fue parte de los servicios de inteligencia militar soviética, el famoso GRU. Con el fin de la Guerra Fría, Bout se hizo con docenas de aviones soviéticos que utilizó para transportar  armas y municiones a diestro y siniestro, comenzando por los talibanes en Afganistán,   y pasando por el sangriento Charles Taylor en Liberia,  Mobutu Sese Seko en la República Democrática del Congo, y otros personajes de similar calaña por todo el mundo. Durante mucho tiempo fue intocable, en parte por su astucia, en parte por los intereses de muchos países, en parte por las lagunas legales que tiene la jurisprudencia internacional respecto a estas actividades.

Pero, como dicen en mi tierra, “a todo cerdiño le llega su San Martiño”, y Bout fue detenido por la Interpol en 2008 en Tailandia, y extraditado a EEUU, donde acaba de ser juzgado y declarado culpable de los cargos que se le han conseguido imputar, básicamente “conspiración para vender armas a grupo considerado terrorista por los EEUU”.  La sentencia tendrá que esperar hasta Febrero, pero probablemente Bout pase el resto de sus días en la cárcel. Qué menos.

Bout es para mi otro ejemplo del poder de las personas, al igual que Nelson Mandela, Steve Jobs o la Madre Teresa. Cada uno de nosotros elegimos hacia donde dirigir nuestras capacidades.  Yo lo tengo claro.

 

17O

 

Cientos de miles de personas en todo el mundo salimos a la calle el pasado sábado para pedir un #cambioglobal, una democracia más participativa, más cercana a la ciudadanía y menos controlada por Los Mercados. Caminando por la calle Alcalá sentí de nuevo la sensación de las semanas posteriores al 15M. “Estábamos dormidos. Despertamos”: Es una de mis frases favoritas surgidas de este movimiento, y creo que refleja muy bien lo que muchas personas sentimos en un principio. Resulta que había más gente a la que este sistema no le gustaba. Resulta que éramos muchos los que creíamos que se puede construir un mundo mejor, los que sentimos que la sociedad al fin se había despertado, cansada de pasar cuatro años en el banquillo entre unas elecciones y las siguientes.

En mi opinión, el 15M y lo que le siguió ha cambiado muchas cosas, sobre todo a nivel de símbolos. Nos importa lo que está pasando. No nos gusta. Sabemos lo que hacéis. Pero tras las primeras semanas de euforia colectiva, y largas reuniones de grupos y asambleas,  reconozco que me asaltaron algunas preguntas para las que no tenía respuesta: ¿Y ahora qué? ¿Cómo convertimos esa voluntad de cambio, esa rabia, esa sensación de empoderamiento, en cambios reales y soluciones a los problemas económicos y sociales?

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Un mal dia

Foto: Oxfam

Hoy ha sido un mal dia. A media mañana nos comunicaban que habían matado en Nicaragua a Alex Muñoz Chávez.  

Alex era una de esas personas que te hacen creer en el ser humano y su capacidad para cambiar las cosas. Desde hace más de siete años trabajaba en la Asociación de Hombres contra la Violencia en Managua, donde coordinaba programas para sensibilizar y organizar grupos de adolescentes y hombres jóvenes contra la violencia.  Cuando se organizaban marchas o manifestaciones contra la violencia, allí estaba Alex. Para evitar la exclusión de las niñas montó y entrenó un equipo infantil de fútbol sala femenino, buscando darles no sólo la oportunidad de demostrar que las niñas también pueden jugar al balón, si no también creando un espacio para que pudiesen hablar sobre sus propias vidas y compartir maneras de prevenir y denunciar la violencia contra ellas.

Y aún hay más. Alex era miembro de la Red Socios en Acción, una red global de jóvenes que comprometidos a trabajar por un cambio social pacífico, equitativo y sostenible dentro de sus comunidades. Y por todo eso le seleccionamos como “Protagonista del Mes” de la web de jóvenes de Intermón Oxfam en marzo del año pasado.

A Alex, que trabajaba cada día para acabar con la violencia, le pegaron un tiro. A nosotros la noticia de su muerte nos afectó porque le conocíamos, pero la realidad es que lo que le pasó a Alex es normal. Dos mil personas mueren cada día en el mundo como consecuencia de la violencia armada. América Central es una de las regiones más violenta del mundo: si en España la tasa de homicidios es de menos de 1 por cada 100.000 habitantes, en Nicaragua esa tasa es de 13, y en Honduras de 60. Se calcula que en El Salvador la violencia con armas de fuego cuesta al Estado y a sus ciudadanos el 11,5% del PIB, más del doble del presupuesto para educación y salud.

El tráfico descontrolado de armas tiene mucho que ver en todo esto: lo que en unos lugares se “resuelve” (por decirlo de alguna manera) con un insulto, o un puñetazo, cuando hay una pistola a mano se resuelve a tiros. Se estima que a día de hoy circulan por el mundo 875 millones (!!!) de armas pequeñas y ligeras, tres cuartas partes de las cuales están en manos de civiles. El 60% de los homicidios son por causa de ese tipo de arma.

De ahí la necesidad de apoyar programas de desarme, y programas comunitarios de reducción de la violencia, como aquel en el que trabajaba Alex. Y además este año hay sobre la mesa una oportunidad de oro para mejorar las cosas: en Nueva York Naciones Unidas discute la aprobación de un Tratado Internacional sobre Comercio de Armas que las ONG llevamos años impulsando. Ayuda a la campaña Armas bajo Control. Por Alex y las otras 1999 personas que mueren cada día por culpa de las malditas armas.

 Os dejo con él.

httpv://www.youtube.com/watch?v=3VNSYtLqIZ0

 

Para la libertad

FOTO: Sergio Parra

 

No estoy de acuerdo con tus ideas, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlas. Algo así decía una frase que leí hace tiempo, creo que atribuida a Voltaire. Una de esas frases que me han marcado todos estos años, porque resume de una forma muy simple algo mucho más complejo: la libertad de expresión.

Fue también una persona que admiro, jefa mía hace algunos años en el departamento de derechos humanos de la Comisión Europea, la que me dio un criterio que he intentado seguir cuando he tenido que resolver algún dilema moral o de otro tipo: defiende siempre la opción que garantice la mayor libertad. Qué fácil decirlo pero cuánto me ha costado muchas veces hacerlo.  Pero nadie dijo que el camino de los derechos fuese fácil.

Por eso me he quedado ojiplática cuando he leído la noticia de que el Festival de Mérida había decidido retirar de la exposición “Camerinos“, del fotógrafo Sergio Parra, una foto del actor Asier Etxeandia. No en Birmania, ni en Corea del Norte, no, en la España del 2011. Ufffff.

Entiendo que la imagen desagrade a algunas personas. A mí, que me crié en el cristianismo, me parece estéticamente bonita pero al tiempo muy provocadora. El buen arte es lo que tiene, que provoca, para bien y para mal: en el MUSAC, sin ir más lejos, he visto exposiciones fantásticas junto a instalaciones que me han parecido de lo más ordinario y desagradable. Pero eso me han parecido a mi, solo a mi. Para otras personas esas instalaciones habrán sido geniales, incluso inspiradoras. Imaginemos que la mitad de los visitantes del Museo del Prado considerasen que la Maja Desnuda es ofensiva. ¿Deberíamos descolgarla?

La libertad de expresión tiene límites, pero en una sociedad democrática esos límites deben marcarlos sólo las leyes, no las sensibilidades de determinados grupos, incluidos los grupos religiosos, sobre todo en un estado supuestamente aconfesional como el nuestro. En este caso, como en el de las caricaturas de Mahoma, o en el de los Versos Satánicos, yo escojo la libertad.

Parece ser que la foto se eliminó tras la llegada de más de 200 correos pidiendo su retirada. Yo ahora he creado una petición para pedir a la Junta de Extremadura y a la Dirección del Festival su reposición. Porque la lucha por la defensa de los derechos y las libertades a veces se libra en pequeñas batallas. ¿Me ayudas?

El oro de la solidaridad

 

Mientras nosotros pasamos el tiempo hablando de pepinos y diccionarios biográficos, el mundo sigue girando. La pasada semana Gervasio Sánchez, uno de los mejores fotoperiodistas de nuestro país, recogía de manos del Rey la Gran Cruz De Oro De La Orden Civil De La Solidaridad Social. Dejando aparte el puntito irónico que tiene el premiar la labor social con una cruz de oro, Gervasio se merece sin duda este galardón y muchos más, por una vida dedicada a mostrarnos lo que no nos gusta ver, el sufrimiento de la gente normal en las guerras, de Serbia a Colombia, pasando por Sierra Leona, y despertar con sus fotografías nuestra conciencia.

Durante 10 años Gervasio escuchó y retrató a las víctimas de las minas antipersona en la fantástica serie de libros ““Vidas Minadas”, con los que denunciaba la devastación y el coste humano que provocan estos artefactos que fabricaban nuestras empresas y autorizaban nuestros gobiernos. Tuve el privilegio de conocer a algunos de sus protagonistas en Madrid, y aprender de Adis, de Sofía y de Sokheurm mucho sobre la valentía.

Os recomiendo que leáis el breve y directo discurso con el que agradecía su condecoración, donde apunta con la más potente de las armas, la palabra, a compañías y gobiernos –incluido el nuestro- que siguen contribuyendo al gran negocio de la guerra. Pero no son sólo ellos: nuestro dinero, el tuyo y el mío, también contribuye a fabricar armas que matan a civiles. Que sí, que sí: según Human Rights Watch,las bombas de racimo utilizadas en Libia hace algunas semanas fueron fabricadas por Instalaza, empresa española con sede en Madrid. Y a Instalaza la financiaron 8 bancos españoles, la gran mayoría cajas de ahorro.

La ONG Setem denuncia con su campaña Banca Limpia: somos clientes no cómplices a éstos y otros bancos españoles que han aportado casi 2.000 millones de euros a 19 empresas fabricantes de armas

Así que os propongo un regalo para Gervasio: que que apoyéis y difundáis esa campaña, y que os penséis dos veces a qué banco confiáis vuestro dinero. Seguro que le gusta más que la cruz de oro.