La ola

 

Cuando se trabaja en una ONG no suele haber días tranquilos. Hoy iba a serlo, pero de nuevo no.

Todo el mundo ha visto ya las impresionantes imágenes del mar devorando las costas de Japón. Devastador. Inmediatamente se me vino a la cabeza la fatídica navidad del 2004. Las comparaciones son odiosas, y más en estos casos, pero yo no puedo olvidar que hace 6 años en el sudeste asiático un terremoto de escala similar, con su consiguiente tsunami se llevó por delante más de 200.000 vidas. En Japón no se sabe todavía, pero afortunadamente serán menos, muchas menos.

La diferencia entre Sri Lanka o el sur de la India y Japón, o entre 300 y 200.000 muertes está en lo que llamamos vulnerabilidad, es decir, el nivel de riesgo que afronta una persona a perder la vida, sus bienes y sus medios de vida en el caso de un desastre. Lo de la persona es importante, porque la vulnerabilidad es muy relativa, y aunque está influida por factores medioambientales y geográficos,  sus causas son principalmente socio-económicas, y si no pregúntenle a los habitantes de Nueva Orleáns. Incluso las diferencias de género juegan un papel: en el caso del tsunami de 2004, un estudio de Oxfam mostró que en algunas zonas, como Aceh en Indonesia, el 77% (!!) de las víctimas fueron mujeres. ¿Por qué? Sencillo, ellas eran las que trabajaban en casa y no sabían nadar.

Pero volvamos a Japón. El terremoto y el tsunami han hecho mucho daño, se tardarán días o semanas en poder evaluarlo completamente. Pero hay algo que puede ser mucho más destructor que el terremoto y el tsunami juntos: el país ya ha declarado la alerta nuclear ante el temor de accidentes en las centrales de Fukushima y Onagawa. En esta última se ha incendiado una de las turbinas vinculadas con el sistema de refrigeración del reactor. Y si la refrigeración no funciona y el reactor se calienta en exceso ¿saben qué sucede? Chernobyl.

Así que por favor, los que predican que la nuclear es una tecnología totalmente segura, piensen un poquito. Los terremotos no se eligen, las centrales nucleares sí.

Mientras, los equipos de Oxfam ya están preparados para actuar. Esperemos que no haga falta.

Por cierto, la tecnología ha vuelto a jugar un papel crucial. Con los teléfonos colapsados, las líneas de datos seguían en pie. Algo curioso: un mapa realizado por @mibazaar que muestra las localizaciones de los tweets con los hashtags #japan #earthquake y #tsunami.

En eso estamos

 

Yo tendría unos 12 años, él 71. Yo estaba ávida de saber más de la vida, y él me regaló una sonrisa etrusca llena de experiencias. Leyéndolo sentí por primera vez ternura por alguien. Después vendrían viejas sirenas y amantes lesbianos, y hacía años  que no pensaba en él hasta que le ví hoy en el telediario, entrevistado, claro, por Carlos del Amor.

Aquí seguimos, yo con 34, él con 93, y resulta que nos parecemos más que nunca. Hoy, tras entregarle la Medalla del Orden de las Artes y las Letras Ha Hablado, así, con mayúscula.Como a mí, le indigna la indiferencia, y “en los dirigentes” -ojo al matiz, es muy relevante – no soporta “la ignorancia y la soberbia”. Dice que saldremos de esta crisis como de otras, pero que pagarán los de siempre. No tiene miedo a decir que el sistema está derrumbado, y que Europa es una ruina; que en esta sociedad de mercado todo se convierte en mercancía, hasta el hombre. Y que habrá más revueltas, más violencia, algo inevitable en un mundo en el que el 20% de la población despilfarra y destroza el 80 % de los bienes. Y no es palabra -sólo- de escritor, aquí el señor es un avezado economista.

Él solo quiere seguir creciendo y ser una persona decente . “En eso estamos”- dice. En eso estamos, digo.

Lo único que me da rabia es que haya sido la Ministra González-Sinde la que se lo ha entregado. Ella no le merece. No le merecemos.

Valió la pena

 

 

Todas las mañanas en Tribunal cojo el 20minutos y me lo voy leyendo mientras camino a paso firme y ligero hasta la oficina, poniendo en peligro la vida de los peatones y peatonas que se cruzan por mi camino.
Normalmente llego a la oficina sin novedad. Pero esta mañana leí algo que me hizo frenar y pararme delante del kiosko de San Bernardo. No era un titular, era un pequeño entrecomillado en un cuadro en medio de una noticia breve, en la parte baja de la página: las palabras del hermano de una de las cooperantes de Médicos del Mundo que murió asesinada en el año 1997 Ruanda.

Josep Maria, hermano de Flors Sirera, cree que si su hermana hubiera viajado hoy a Ruanda estaría viva. Pero ahora viene el meollo: ¿Por qué? – le preguntan. Porque “el mundo ha cambiado, es más transparente“. Opina que hoy los autores del crimen se lo hubieran pensado dos veces antes de actuar porque “no puedes hacer lo que quieras en tu casa, porque luego vas fuera y te señalan, la situación es distinta“.

Distinta.

Distinta.

La Justicia Internacional. Ese es el cambio al que se refiere Josep Maria. Los Tribunales Internacionales para la antigua Yugoslavia y Ruanda, la Corte Penal Internacional, la Jurisdicción Universal que impulsó Garzón y se cargaron vergonzosa y secretamente PSOE y PP hace 2 años. Todas esas cosas, o algunas de ellas, o parte de cada una -quién sabe- han creado al menos la sensación de que ya no puedes hacer lo que te dé la gana. Y estos cambios que se han debido en gran parte a las denuncias de las atrocidades por parte de ONGs como aquella para la que trabajaba Flors; al trabajo incansable de Amnistía Internacional, la Coalición por una Corte Penal Internacional, y tantas otras personas y organizaciones. Personas que trabajamos en estas cosas -que diría mi madre- y que a veces nos desmotivamos, que a veces no sabemos si lo que estamos haciendo sirve para algo, si al final conseguiremos cambiar alguna cosa. Y esta mañana en el 20minutos he encontrado la respuesta: sí,  mientras haya una sola persona que crea que las cosas ahora son distintas, y ya “no puedes hacer lo que quieras en tu casa”.  Josep Maria, gracias.

Así que hoy, con retraso, les dedico este post y el día de la mujer a Flors y todas las mujeres valientes que se dejaron y se dejan la piel y la vida cada día por un poquito más de justicia.  Ya veis que sí vale la pena, a pesar de Libia, a pesar de todo.

Activismos

 

Ayer mismo Gonzalo Fanjul mencionaba este blog en su nuevo blog 3.500 millones, y lo describia como un “blog activista”. Me sentí agradecida y honrada, pero en ese mismo instante una extraña sensación comenzó a recorrer mi cuerpo. ¿Activista? Madre mía. Cuando empecé a escribir mi única intención era tener un lugar donde compartir mis cabreos con el mundo,y resulta que ahora hay gente que espera encontrarse con un blog activista. Socorro.

Así que por una vez dediqué el domingo a pensar, y aquí tenéis un post que pretende hacer honor a la descripción de Gonzalo. Si os gusta, agradecédselo a él.

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¿Qué es el activismo? – dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. Pues la RAE, que siempre tiene unas definiciones de lo más sosas, dice que el activismo es la “Estimación primordial de la acción” (umpf!) y la “dedicación intensa a una determinada línea de acción en la vida pública”. Pelín desfasada, diría yo. Veamos ahora los principales tipos de activismo, o al menos los que a mi se me vienen a la cabeza a golpe de domingo. 

Empecemos con el que mejor conozco: el clicktivismo.  Con sólo un click añades tu firma a una petición a alguien sobre algo. A algunos les parece demasiado fácil y demasiado cómodo. Pero funciona, se lo digo yo, sobre todo si se combina con una buena estrategia de campaña.  Que España cuente hoy con una ley que regula las exportaciones de armas se debe en gran parte a las 150.000 firmas que llegaron al Congreso para apoyar esa petición. Si este es tu tipo de activismo, suscríbete a Avaaz, monta tu propia petición en Actuable o apoya las de tu ONG favorita.

Sigo con el activismo desde casa, pero éste necesita un grado de conocimientos informáticos algo mayor, sin duda bastante mayor que el mío. Es el hacktivismo, cuyo máximo exponente son los ataques de denegación de servicio o DoS, que Anonymous ha puesto tan de moda. En una frase, se trata de que muchos ususarios se conecten al mismo tiempo a una determinada página web, provocando que el servidor en el que esa página está alojada se sobrecargue y no pueda seguir prestando servicios, dejando la página fuera de servicio durante horas. (Nota: se admiten correcciones, esto no es lo mío).

Después tenemos el activismo de cacerola.  Según Wikipedia, “la característica que le distingue de otros tipos de protesta radica en que los manifestantes manifiestan su descontento mediante ruido acompasado, a una hora acordada de antemano (…) y blandiendo rítmicamente los objetos que tienen a mano“. En general se usa contra una medida o para pedir a responsables políticos que se vayan a tomar viento. Este activismo nació en América Latina y vivió su apogeo durante el tristemente célebre corralito de 2001 en Argentina, pero se ha exportado con éxito a otros lugares.

Y no voy a olvidarme del activismo de toda la vida, el de pancarta y manifa. Qué os voy a decir que no sepáis ya sobre este clásico que nunca pasa de moda. Lo mejor: su polivalencia, sirve igual para apoyar a Garzón que para reclamar derechos laborales, celebrar el orgullo gay o rebelarse contra la pobreza. ¿Lo malo? Que o consigues que vayan al menos unos cuantos miles de personas o es una estampa de lo más triste, que podría incluso perjudicar la causa.

Y si ya no eres tan joven y revolucionario, y además no tienes con quién dejar a los niños, no te preocupes: para ti también hay una opción: el activismo familiar. Ideal para reclamar la abolición de asignaturas o la protección de los nasciturus. El mejor escenario: la plaza de Colón en Madrid. No olvides abrigarte y llevarte los prismáticos para no perderte las actuaciones de Kiko Argüello en el escenario .

Y he dejado mi favorito para el final. Lo descubrí hace tan solo unos días gracias a las amigas de Universo Vivo; es el artivismo, que como su propio nombre indica combina lo mejor del arte y el activismo, abriendo posibilidades originales e infinitas, como la rumba del banquero en el Banco Santander de Sevilla. Os dejo con ella.

httpv://www.youtube.com/watch?v=Wv5dh8v7mDs

Talkin´bout a revolution

Los de mi generación saben de donde viene el título de este post. ¿Cuántas veces habré oido esta canción? ¿Cuántas veces la habéis tocado con la guitarra?

En estas semanas de revoluciones twiteadas la canción se me viene a la cabeza una y otra vez. ¿Será verdad que finally the tables are starting to turn?

Esta mañana el desayuno se me ha atragantado con los sueldos de los consejeros de las empresas del IBEX35. Pero he decidido que no van a amargarme el día. Si en Libia en este momento hay miles de personas arriesgando su vida por la libertad, yo quiero poner un granito de arena y dedicar mi post de hoy a las revoluciones. Ya he hablado alguna vez aquí de las del mundo árabe, y hoy quiero hablar de otras más modestas pero igual de importantes, que han tenido lugar en países como el nuestro.

En Islandia, ese país del que nadie sabía nada hasta que estallaron la crisis y un volcán, hicieron lo todo el mundo debería haber hecho: negarse a que el presupuesto público pagase la sinvergüencería de los bancos, tumbar al gobierno y perseguir judicialmente a los banqueros culpables del desastre. Y por si fuera poco,  se han embarcado en un proceso de reforma constitucional con una Asamblea Constituyente formada por 31 ciudadanos corrientes, elegidos en las urnas. Ya lo contó muy bien Nacho Escolar hace algunas semanas.

El segundo caso es de Madison, Wisconsin, una preciosa ciudad en la que estuve el pasado verano en nuestro roadtrip americano. Resulta que el gobernador del estado cree que para reducir el déficit público de 137 millones de dólares no hay nada mejor  que cargarse el derecho de negociación colectiva de los sindicatos y los beneficios de los empleados estatales. Al día siguiente, cientos de estudiantes de secundaria ocuparon el Capitolio para solidarizarse con sus profesores y el resto de trabajadores estatales.  14 senadores demócratas se han escondido fuera del estado para evitar que haya quorum y la medida pueda votarse. Cuatro semanas después, la gente sigue protestando, y hasta Michael Moore se ha bajado a echar una mano. Os recomiendo su vídeo “America is not broke“. España tampoco está en bancarrota, no hay más que ver los sueldos de los amigos consejeros.

La canción termina así: poor people are gonna raise up and get their share. Poor people are gonna raise up and take what’s theirsInsha’Allah, Tracy.

 

httpv://www.youtube.com/watch?v=7rZbvi6Tj6E

Luz verde

No he usado nunca este blog para hacer publicidad de una empresa, pero hoy voy a hacer una excepción.

Se supone que yo me muevo en un ambiente muy progre, muy oenegero, y muy activista y tal y cual. Pues no debe ser así, porque hace solo una semana que me enteré -de rebote- que tenemos en España una suministradora eléctrica que garantiza que su energía es 100% renovable. Tal cual.

Se llama Gesternova, y por esta pequeña compañía he abandonado para siempre -con gran  satisfacción-  a Gas Natural/Unión Fenosa, y espero tener en breve “kilovatios verdes limpios“. Así los llaman. Qué gusto,  señor.

Su cuota de mercado es ínfima, inferior al 2% según he leido en alguna parte.  Pero ya es algo, la cuota de pantalla de CNN+ era de un 0,7% – a pesar de todas las personas que se rasgaron las vestiduras cuando tuvo que cerrar.    Así que no dejemos que pase esta vez.

Es bueno firmar las acciones de Greenpeace, pero ahora alguien nos ofrece la oportunidad de hacer algo concreto por las energías renovables. Si como yo quieres un mundo diferente, apúntate a la luz verde.

Ya lo decía mi abuela

 

Ayer mi hermano me enviaba el fantástico post “Mi corta vida como especulador petrolífero en el blog En tiempos como estos. Si no lo habéis leido, hacedlo, vale la pena. Pero antes terminad de leer el mío, je, je.

El caso es que el post al que me refiero muestra esta imagen, tomada intuyo de una página en la que se puede invertir en los mercados de futuros de materias primas:

Así que para forrarnos podemos invertir en petróleo, oro, gas natural, plata y… ¡pardiez! ¿qué ven mis ojos? ¿maíz? Pues sí. Y trigo, y soja, y arroz.

Y eso que a mi me había dicho un pajarito que en el mundo hay más de 900 millones de personas que pasan hambre. Y un pajarraco me contaba ayer que la FAO acaba de anunciar que los precios de los alimentos han subido por octavo mes consecutivo y se sitúan en el nivel más alto desde enero de 1990.

Y a mí ¿qué?, me diréis. A ti mucho. Junto al maiz o el trigo subirán los huevos (porque algo comen las gallinas), el pan, la carne y la leche (de cereales, en el mejor de los casos, se alimentan nuestras amigas las vacas).

Pero no se vayan todavía, aun hay más. Nosotros, los que vivimos en países ricos, dedicamos a la alimentación entre un 15 y un 25% de nuestra renta. En los países pobres ese porcentaje se sitúa entre en 50 y el 70%. Y eso significa, como pudimos comprobar en 2007 y 2008, que una pequeña subida en los precio del trigo o del arroz hace que millones de familias en Mauritania, Pakistán o México coman menos, o coman peor, o no coman.

No esperemos a que salgan en el telediario las imágenes de los niños famélicos. Hay muchas cosas que puden y deben hacerse para evitar una nueva hambruna mundial. Y una de ellas es obvia: regular el mercado de futuros para limitar la especulación, evitando que desde cualquier página de inversión en Internet cualquiera pueda usar la alimentación de millones de personaspara ganar dinero fácil.

Ya lo decía mi abuela: con la comida no se juega.

Nota al pie: Si queréis saber más sobre la subida de los precios de los alimentos os recomiendo este post de mi amigo Gonzalo Fanjul, ahora flamante bloguero en elpais.com

 

 

 

A todo gas

Twitter es un hervidero de opiniones a favor y en contra de limitar la velocidad a 110 km/h. Ignacio Escolar escribe hoy en su blog no uno, sino dos posts defendiendo la medidaAnton Losada está de acuerdo y tuitea a favor. Fernando Alonso cree que la gente se dormirá al volante, y prefiere que un día circulen los coches con matrículas pares y otro las impares. Opina ZP, Cospedal, tododiós. ¿Y servidora? Bien, a servidora le importa un pepino. Galicia sigue estando a tomar por saco, vayas a 110, 120 ó 140.

Lo que me tiene realmente anonadada es el hecho de que todos estos hombres de bien, a los que sigo regularmente con fervor- estén dedicando sus fuerzas a debatir apasionadamente sobre la velocidad, mientras ignoran otra noticia relacionada también con el petróleo, y a mi entender mucho más relevante para nuestro país:  “La mayor empresa del mundo utiliza España como paraíso fiscal“. Parece ser que además de las SICAV,  España ofrece a los inversores interesados en no pagar impuestos las Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros-ETVE. Exxon-Mobil ha utilizado esta figura para no pagar impuestos sobre sus 9.907 millones de beneficio en 2008 y 2009, y no es la única: según El País, otras multinacionales como Vodafone, Hewlett Packard, American Express, General Mills o Eli Lilly han utilizado las ETVE para canalizar sus participaciones en empresas extranjeras…y de paso ahorrarse unos eurillos, o unos eurazos.

Así que desde aquí le pido por favor a Ignacio Escolar que utilice esa influencia con la que ha conseguido del Instituto sobre la Diversificación de la Energía la cifra de cuánto nos ahorraremos con los 110 -1.400 millones- para conseguir de la Agencia Tributaria la cifra de los dineros que evaden o eluden las multinacionales de nuestro Fisco cada año. Yo lo haría, pero como en España no hay ley de acceso a la información pública, y yo no soy ni famosa ni periodista, no puedo.

Y a lo mejor resulta que es verdad lo que dicen algunos y es mucho dinero, tanto que podemos volver a jubilarnos a los 65, subir la ayuda al desarrollo, y volver a conducir a 120. Bueno, esto no, casi mejor construir de una vez el AVE a Galicia.

Una de misterio

Todo tenemos un sueño, o muchos. Yo soy de las de muchos, y uno de ellos es tomarme unos meses de vacaciones para lanzarme al periodismo de investigación entre Bilbao y Ghana. Toma ya.

El gusanillo me lo metieron Amnistía Internacional, Fundació per la Pau, Intermón Oxfam y Greenpeace, que desde hace más de 7 años vienen denunciando las exportaciones españolas de municiones a Ghana.

Desde hace muchos, muchos, muchos años, como un reloj, salen del puerto de Bilbao fantásticos contenedores que contienen varios millones de euros de munición de “caza y tiro deportivo”. Las comillas deben leerse con una sonrisilla irónica, ahora explico el porqué.

Sólo entre 2006 y 2009 España autorizó a esa empresa la exportación de 15 millones de euros en cartuchos de escopeta. Según he visto en internet, el precio medio de un cartucho de caza es de 70 céntimos . Y aunque soy de Letras, puedo calcular y calculo que 15 millones entre 70 céntimos da un total de… 21 millones de cartuchos. Ya les tiene que gustar la caza y el tiro deportivo a los ghañenos, porque salen casi a cartucho por habitante. Así que me voy a a Wikipedia. Y descubro que Ghana nunca ha ganado un campeonato del mundo de tiro deportivo, y que la caza tampoco está entre sus grandes industrias. Mosqueante.

Afortunadamente en 2009 la entonces Secretaria de Estado de Comercio arrojó algo de luz al asunto responder en el Congreso a una pregunta sobre el enorme volumen estas exportaciones.  Muy ancha, la ahora ex-secretaria de Estado llamó a la calma: esa munición no es toda para Ghana, sino que de allí va a parar a países vecinos.

Menos mal. Me quedo mucho más tranquila sabiendo que esos cartuchos han servido para “la caza o el tiro deportivo” (recuerden lo de la sonrisilla irónica)  en Nigeria, Costa de Marfil, Togo o similar.

España.

EL conejo catatónico

Catatónico. Dícese del estado de este blog durante los últimos meses.

Lo confieso: he dejado de fumar, después de 17 años. Se dice pronto, pero cuesta. Así que he cambiado la adicción al tabaco por otra adicción inmediata, la adicción a Twitter. Primero fue Túnez, después  Egipto, después Bahrein, ahora Libia. Y en medio, la #leysinde y el #nolesvotes, la pequeña contribución española a esta revolución mundial. Más allá de la defensa de la democracia real y los derechos humanos, lo que realmente me apasiona de todos estos movimientos es el poder de las personas, su energía, su fuerza, el ejemplo real de que las personas pueden cambiar las cosas, aunque a veces les cueste la vida. En fin, apasionada estoy, siguiendo a Dima Khatib, Arabrevolution, Javier de la Cueva y tantas otras personas.

Un día antes de dejar de fumar empecé 2011  en la Puerta del Sol, comiéndome las uvas, por primera y última vez, delante del reloj. Nada especial: las campanadas no se oyen, y al terminar, como estamos en crisis, ni fuegos artificiales ni nada. Pero hay que hacerlo una vez en la vida. Y como no me gustó mucho, repetí: el año nuevo chino (para ellos acabamos de empezar el año  4707) me pilló en Oxford, con compañeros asiáticos, que me explicaron que este año es el año del conejo de metal. Tradicionalmente el año del Conejo es una año tranquilo, que se asocia con la diplomacia y el mantenimiento de la paz. Pero visto lo visto desde el 25 de enero, el conejo este año debe andar catatónico, como mi blog.