Cuestión de pelotas

El domingo las chicas del Halcón Avenida de Salamanca se convertían en campeonas de Europa de baloncesto.  En un partido muy reñido acabaron ganando de 9 al Spartak de Moscú, el campeón de los últimos años.  Y por si fuera poco, su escolta Alba Torrens fue nombrada mejor jugadora de la Final Four. Por eso me sorprendió el poco tiempo que les dedicaron en el Telediario de la noche de la 1  (poco más de un minuto, comprobé después).

Como me picó la curiosidad, era domingo, y tengo un punto masoquista, me fui a buscar el TD del 9 de mayo de 2010, el día en que el Barça  se proclamó campeón de europa de basket tras vencer al Olympiakos en Paris. Me encontré con una conexión especial con el enviado en directo y todo, y una pieza bastante más lucida (y larga, 2′ 30”) que la de las chicas.

No pasa nada, me dirán. Tienen razón, les diré. Lo triste no es el espacio que les dedicaron el el TD, lo triste es que ni siquiera se dignaron a retransmitir el partido en directo, sino en diferido por Teledeporte. Nuestras chicas. Campeonas de Europa. De basket, no de mus. Lo triste es que si buscas Euroliga en la Wikipedia ni siquiera se mencione la existencia de una Euroliga femenina. Lo triste que el presidente Zapatero haya tardado dos días en felicitarlas oficialmente.Y es triste porque no pasará lo mismo si los chicos del Madrid ganan la Final Four estos días en Barcelona.

Les voy a preguntar una cosa: ¿cuáles son los síntomas de un infarto? Lo he estado probando con mis amigos y amigas estos días y el 90% me dicen que dolor intenso en el pecho que se extiende por el brazo izquierdo. Bravo.

Esos son los síntomas que tiene un hombre. A las mujeres no nos duele el brazo izquierdo, los síntomas más comunes son el dolor abdominal o digestivo y la dificultad para respirar. Y por eso muchas veces nosotras no nos damos cuenta que estamos teniendo un infarto, y nos morimos sin llamar a un médico. ¿Sorprendidas? Yo también cuando me enteré (gracias a mi amiga Encina y al fantástico libro que presentó el otro día).

Pues eso. Que tenemos que cambiar.

Identifíquese

 

Adivinen dónde está hecha esta foto. ¿Guatemala? Podría ser. ¿Colombia? Frío, frío. ¿Honduras? No, más cerca. Es aquí al lado, en Aluche, o en Lavapies.

Reconozco que la primera vez que oí lo de las “brigadas vecinales de observación” me temblaron las carnes. El nombre me traía a la mente a esos grupos de ciudadanos bastante sonados y bien armados que habitan en algunas comunidades blancas de EEUU para proteger a sus congéneres y su raza. Me equivocaba de pleno. Las brigadas vecinales de observación de derechos humanos no dan miedo. Son grupos están formados por personas procedentes de diferentes colectivos y asociaciones de barrio de Madrid, y se organizan para rechazar las redadas masivas  contra las personas inmigrantes que, como bien documenta el fotógrafo Edu León, son el pan nuestro de cada día.

No llevan pistolas, sino un chaleco bien naranja, boli y libreta. A mi me gustan, porque aprovechan sus papeles para hacer sentir menos miedo a los que no los tienen. Porque altruistamente hacen lo que debería estar haciendo el Estado, si fuese ético:  recuerdan a las personas inmigrantes sus derechos, y a la policía sus limitaciones.

Y algo deben estar haciendo bien, porque –como en Guatemala y Colombia y otros lugares de cuyo nombre no quiero acordarme- las autoridades los consideran incómodos y están intentando sacárselos de en medio via multazos de la Delegación del Gobierno de Madrid: 301 euros, más o menos la misma cantidad que les cae a las personas inmigrantes que no llevan la documentación encima. Y no es sólo en Madrid, en Valencia pasan cosas parecidas.

Ojo, lo de las redadas no lo digo yo, ni unos cuantos locos de izquierdas: lo ha dicho la ONU, y varias veces.  La última, hace tan sólo unas semanas, cuando el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas pidió a España que acabe con los controles de identificación basados en “perfiles étnicos y raciales” que, en la práctica, se traducen en “detenciones indiscriminadas” y “restricción de derechos” de los extranjeros. Blanco y en botella.

Pero la ONU ya había avisado en julio de 2009, cuando el Comité de Derechos Humanos condenó a España y le recordó al gobierno y  al Tribunal Constitucional que la raza no debe ser usada como indicio de posible situación ilegal en los controles de identidad. Y todo gracias a una sola persona, Rosalind Williams, a la que acabo de añadir a mi lista de mujeres valientes. Rosalind es una mujer española que nació en Nueva Orleans y lleva más de 40 años en España. Un día de la Constitución –qué ironía- cuando iba con su marido y su hijo por la estación de tren de Valladolid, un policía de paisano le pidió que se identificase. Así, sin más, y sólo a ella. Porque resulta que Rosalind es negra, y el policía  tenía instrucciones de identificar a “gente como ella”. Esto fue en 1992, pero parece que ciertas cosas no cambian nunca.

Y a todo esto leo – en La Razón nada menos- que según decenas de expertos reunidos por la Fundación Ortega-Marañón será necesaria una segunda oleada de inmigración en España hacia el año 2015 para cubrir la mano de obra que los españoles no pueden proporcionar.

Si es que somos imbéciles.

Edu León-Redada en Pacífico

100% natural

 

Hoy mi hermano me lo ha puesto fácil. Abro el enlace que me envía y sonrío.

Ya está aquí. Ya llegó. Disponible para todos los públicos – que tengan mil euritos a mano- y lo mejor de todo: garantizado y 100% natural.  No, no es un nuevo zumo de frutas, es el nuevo depósito de Catalunya Caixa, y se anuncia así: “Aprovecha la tendencia alcista de las materias primas y tendrás la posiblidad de obtener una atractiva rentabilidad”.

Toma ya. Mi traducción libre: especula con azúcar, café y maíz y fórrate contribuyendo al aumento de los precios de los alimentos para más de 1.000 millones de personas pobres. Bueno, siempre podremos decirles “¡aliméntate de la mejor rentabilidad!“. En fin. Podría ser un videojuego, pero no. Desgraciadamente, como expliqué hace unos días, es real como la vida misma.

Para los que quieran invertir su dinero -algo muy legítimo- les recomiendo algunas formas más éticas de hacerlo, como Triodos o Fiare. No le darán tanta rentabilidad económica, pero le darán mucha más rentabilidad moral: garantizan que su dinero no se utiliza para hacer hijoputeces y enriquecer a cuatro capullos. Y eso no tiene precio.

 

Valió la pena

 

 

Todas las mañanas en Tribunal cojo el 20minutos y me lo voy leyendo mientras camino a paso firme y ligero hasta la oficina, poniendo en peligro la vida de los peatones y peatonas que se cruzan por mi camino.
Normalmente llego a la oficina sin novedad. Pero esta mañana leí algo que me hizo frenar y pararme delante del kiosko de San Bernardo. No era un titular, era un pequeño entrecomillado en un cuadro en medio de una noticia breve, en la parte baja de la página: las palabras del hermano de una de las cooperantes de Médicos del Mundo que murió asesinada en el año 1997 Ruanda.

Josep Maria, hermano de Flors Sirera, cree que si su hermana hubiera viajado hoy a Ruanda estaría viva. Pero ahora viene el meollo: ¿Por qué? – le preguntan. Porque “el mundo ha cambiado, es más transparente“. Opina que hoy los autores del crimen se lo hubieran pensado dos veces antes de actuar porque “no puedes hacer lo que quieras en tu casa, porque luego vas fuera y te señalan, la situación es distinta“.

Distinta.

Distinta.

La Justicia Internacional. Ese es el cambio al que se refiere Josep Maria. Los Tribunales Internacionales para la antigua Yugoslavia y Ruanda, la Corte Penal Internacional, la Jurisdicción Universal que impulsó Garzón y se cargaron vergonzosa y secretamente PSOE y PP hace 2 años. Todas esas cosas, o algunas de ellas, o parte de cada una -quién sabe- han creado al menos la sensación de que ya no puedes hacer lo que te dé la gana. Y estos cambios que se han debido en gran parte a las denuncias de las atrocidades por parte de ONGs como aquella para la que trabajaba Flors; al trabajo incansable de Amnistía Internacional, la Coalición por una Corte Penal Internacional, y tantas otras personas y organizaciones. Personas que trabajamos en estas cosas -que diría mi madre- y que a veces nos desmotivamos, que a veces no sabemos si lo que estamos haciendo sirve para algo, si al final conseguiremos cambiar alguna cosa. Y esta mañana en el 20minutos he encontrado la respuesta: sí,  mientras haya una sola persona que crea que las cosas ahora son distintas, y ya “no puedes hacer lo que quieras en tu casa”.  Josep Maria, gracias.

Así que hoy, con retraso, les dedico este post y el día de la mujer a Flors y todas las mujeres valientes que se dejaron y se dejan la piel y la vida cada día por un poquito más de justicia.  Ya veis que sí vale la pena, a pesar de Libia, a pesar de todo.

Talkin´bout a revolution

Los de mi generación saben de donde viene el título de este post. ¿Cuántas veces habré oido esta canción? ¿Cuántas veces la habéis tocado con la guitarra?

En estas semanas de revoluciones twiteadas la canción se me viene a la cabeza una y otra vez. ¿Será verdad que finally the tables are starting to turn?

Esta mañana el desayuno se me ha atragantado con los sueldos de los consejeros de las empresas del IBEX35. Pero he decidido que no van a amargarme el día. Si en Libia en este momento hay miles de personas arriesgando su vida por la libertad, yo quiero poner un granito de arena y dedicar mi post de hoy a las revoluciones. Ya he hablado alguna vez aquí de las del mundo árabe, y hoy quiero hablar de otras más modestas pero igual de importantes, que han tenido lugar en países como el nuestro.

En Islandia, ese país del que nadie sabía nada hasta que estallaron la crisis y un volcán, hicieron lo todo el mundo debería haber hecho: negarse a que el presupuesto público pagase la sinvergüencería de los bancos, tumbar al gobierno y perseguir judicialmente a los banqueros culpables del desastre. Y por si fuera poco,  se han embarcado en un proceso de reforma constitucional con una Asamblea Constituyente formada por 31 ciudadanos corrientes, elegidos en las urnas. Ya lo contó muy bien Nacho Escolar hace algunas semanas.

El segundo caso es de Madison, Wisconsin, una preciosa ciudad en la que estuve el pasado verano en nuestro roadtrip americano. Resulta que el gobernador del estado cree que para reducir el déficit público de 137 millones de dólares no hay nada mejor  que cargarse el derecho de negociación colectiva de los sindicatos y los beneficios de los empleados estatales. Al día siguiente, cientos de estudiantes de secundaria ocuparon el Capitolio para solidarizarse con sus profesores y el resto de trabajadores estatales.  14 senadores demócratas se han escondido fuera del estado para evitar que haya quorum y la medida pueda votarse. Cuatro semanas después, la gente sigue protestando, y hasta Michael Moore se ha bajado a echar una mano. Os recomiendo su vídeo “America is not broke“. España tampoco está en bancarrota, no hay más que ver los sueldos de los amigos consejeros.

La canción termina así: poor people are gonna raise up and get their share. Poor people are gonna raise up and take what’s theirsInsha’Allah, Tracy.

 

httpv://www.youtube.com/watch?v=7rZbvi6Tj6E

Show me the money

El miércoles estuve en la presentación en España del Índice Internacional de Transparencia Presupuestaria 2010, un proyecto internacional que se lleva a cabo cada dos años en 94 países y que mide las prácticas presupuestarias de los gobierno en términos de transparencia hacia la ciudadanía, control y seguimiento.

Adivinad cuál es el país con el presupuesto más transparente y participativo del mundo. Pues no, no es Suecia. Ni Noruega. Ni Dinamarca. Frío, frío. Está mucho más al Sur… Sudáfrica. Le siguen Nueva Zelanda, el Reino Unido y Francia. También puntúan alto Chile, Brasil, Sri Lanka, India o Perú. No es una coincidencia, todos estos países tienen buenas o excelentes leyes de acceso a la información pública. No como nosotros.

Al final de la lista, sospechosos habituales: Guinea Ecuatorial, Chad, Iraq o Argelia. Todos países que dependen en gran medida de los ingresos del petróleo. No es una coincidencia: de los países evaluados, los 24 que dependen de las rentas de petróleo y gas registraron una calificación 2010 promedio de tan sólo 26 de los 100 puntos posibles.

España no sale mal parada, en el puesto 17 de 94.  Pierde puntos por la deficiente supervisión del Presupuesto General por parte del Legislativo y del Tribunal de Cuentas así como por la falta de participación ciudadana en el proceso presupuestario. Y de eso doy fe.  Sí, se publican en la web del Ministerio de Economía datos exhaustivos…pero no hay quien los entienda. Inténtenlo.

El Índice propone una solución fácil, que ya existe en otros países: la publicación en paralelo de un Presupuesto Ciudadano, una versión resumida e informativa de  los presupuestos. Miren el de México.  Y establecer audiencias públicas ara la sociedad civil. Tenemos derecho a saber en qué se invierte nuestro dinero ¿o no?

Ahora hay una oportunidad: el gobierno español está preparando una Ley de Acceso a la Información Pública. A pesar de que ironías de la vida, el gobierno ha intentado mantenerlo en secreto, el borrador de la ley se ha filtrado y mis amigos de Acess-Info han abierto una consulta pública sobre el mismo. Y no se ha caído el mundo.

Ya están aquí

El otro día, al hilo de la formación del nuevo gobierno holandés y el apoyo del ultraderechista y rubio teñido Wilders al mismo, hablábamos de la de la extrema derecha en Europa. Optimista de mi, defendía que en España este tipo de partidos xenófobos todavía no tienen cabida. Eso me pasa por hablar.

Al día siguiente mi amiga Encina me enviaba esta frustrante noticia: arropado por el lider ultraderechista catalán Anglada se presentaba en sociedad un nuevo partido antislámico que competirá en las elecciones al Ayuntamiento de Madrid. Su descerebrado líder es un tal Enrique de Diego que, no os lo perdais, ha escrito un libro con el título “Chueca no es Teherán”. Sí, yo también me pregunto qué contará, pero intuyo que los argumentos de este libro deben ser tan apasionantes como el título del sermón dominical que hace unos meses ví en la puerta de una iglesia evangélica en Mississippi: “Si el hombre desciende del mono, por qué todavía existen los monos?”.

Durante el acto se habló de “españoles bien nacidos” (??) y se escucharon perlas como éstas: “España es un país incomaptible con el Islam, somos cristianos viejos” (más ??). O, como no, “Nos va a tocar a los españoles expulsar a los musulmanes de nuestro país“.

Viendo lo que hay en Europa, creo que deberíamos  hacer algo. Cuando leí el artículo inmediatamente se me vino a la cabeza la Ley de Partidos Políticos aprobada en el año 2002. Asi que me fui a mirarla. Y esto es lo que dice n su artículo 9.2: Un partido político será declarado ilegal cuando su actividad vulnere los principios democráticos, particularmente cuando con la misma persiga deteriorar o destruir el régimen de libertades o imposibilitar o eliminar el sistema democrático, mediante alguna de las siguientes conductas, realizadas de forma reiterada y grave:

  1. Vulnerar sistemáticamente las libertades y derechos fundamentales, promoviendo, justificando o exculpando los atentados contra la vida o la integridad de las personas, o la exclusión o persecución de personas por razón de su ideología, religión o creencias, nacionalidad, raza, sexo u orientación sexual.”

Blanco y en una botella. Como ciudadana feliz de vivir en una democracia, agradecería que los señores fiscales tengan los oídos bien abiertos en los mitines de estos impresentables. Y hagan que se cumpla la ley. No tengan miedo de que les acusen de vulnerar la libertad de expresión, que lo harán. Seremos muchas personas las que les apoyaremos para frenar el ascenso del racismo y la xenofobia. Háganlo, porque después será demasiado tarde. Que se lo digan a Holanda.

Enough is enough

Hace unos cuantos meses que no escribo, primero porque he estado escribiendo otras cosas; segundo, porque la vuelta al trabajo ha sido una locura: preparando una nueva campaña en España, una nueva campaña internacional, inundaciones en Pakistán, preparativos para la Cumbre de los ODM la semana que viene en Nueva York… No me apetecía escribir, la verdad.

Pero la indignación que siento hoy necesito compartirla, lo siento por los pocos que me leéis. Ojiplática me he quedado con la Comisaria de Justicia Viviane Reding, pidiendo perdón a Sarkozy. ¿Perdón? ¿Por decir verdades como puños? ¿Por defender la legalidad europea e internacional? ¿Por defender los derechos humanos? Por favor.

Los que deberían pedir perdón son otros. El Presidente Zapatero, por su silencio cómplice. El señor Rajoy, que “respeta” las medidas sin despeinarse.  Todos los que no se han atrevido a plantar cara a una medida xenófoba y populista y, desgraciadamente, me temo que popular.

Para mí es una prueba más de que esta no es la Unión Europea que yo quiero, una prueba más de que hice bien cuando voté NO al Tratado de Lisboa, un tratado que insiste en frenar las competencias de la única institución que es capaz de defender los intereses de Europa y sus valores (los derechos humanos y la paz entre los principales) frente a los intereses electorales y ombliguistas de los Estados Miembros que forman el Consejo.

Sé que mi opinión en esto, como en casi todo, es minoritaria. Pero yo al menos puedo mirarme al espejo.

Por si lo quereis ver otra vez:

No me gusta que al partido te pongas la minifalda

No, no voy a hablar del 0-1. He vuelto zen de 10 días en Japón y me he propuesto mantenerlo. Desde que he llegado, las noticias que se ven son fútbol, fútbol, fútbol y no se qué de una huelga general. Las que no se ven os las cuento mañana.

Pero ahora hablabamos de fútbol. Y hablar de fútbol es hablar de cerveza.  Es como las palomitas y el cine, o el gin & tonic.

En Holanda como en España, durante una competición de fútbol las empresas de cerveza regalan materiales de propaganda -merchandising en coolñol- como camisetas, “aplaudidores” (!!), gorras, gorros y todo tipo de accesorios.

Pues bien, Bavaria, marca de cerveza más conocida en Holanda que fuera, regalaba unos fantásticos vestiditos naranjas al comprar sus cervezas. Y a 36 chicas se les ocurre ponérselas e ir al estadio de a animar a la selección naranja contra Dinamarca. ¿Por supuesto? acaban interrogadas por la policía:  la  FIFA las expulsó a mitad de partido acusándolas de publicidad encubierta porque la cerveza oficial es Budweiser (y sus marcas como Brahma). Pero eso no es todo: la FIFA manifestó que las mujeres fueron “utilizadas como un instrumento para una emboscada mercadotécnica”.  Claro, porque las mujeres somos imbéciles.   Y no digo nada de los fantásticos y machistas titulares de la prensa sobre la noticia: “Expulsan a 36 bellas holandesas…”, “Tarjeta roja a 36 atractivas chicas” y demás lindezas. No sé a cuantos atractivos hombres habrán echado de los partidos hasta ahora.

Ya lo sabíamos, pero esto nos da otra prueba de quién manda aquí: el mercado. Por encima de cualquier derecho, incluido el de ponerte lo que te dé la gana. O el de abrir tu negocio: los bares locales de los alrededores de los estadios están reservados en exclusiva para que sólo puedan venderse Coca-Cola,  McDonalds y pos supuesto, Budweiser.

Ah, por cierto, los vestidos NO llevaban de manera visible el nombre de la marca holandesa.  Y aunque la llevasen. En fin. Por si acaso, beberé albariño durante el próximo partido. De eso no creo que haya en Sudáfrica.

Hijpócritab

No quería escribir este post. Creo que la prensa le está dando una importancia que no tiene al tema del velo en las escuelas. Ganas de vender noticias, y crear polémica por crearla.

Pero hoy no he podido resistirme. Leo en El País que “Un segundo instituto cambia su reglamento y evita la asistencia de Najwa”. O sea que no se trataba, como decían muchos, de que las normas ya estuviesen ahí. Se trata de otra muestra más de miedo al mundo musulmán. Y de discriminación, sí.

No me gustan las prohibiciones. Mi religión es la de los derechos (humanos), y por eso creo que sólo deben prohibirse las cosas que afectan negativamente a los derechos de otra persona. Llevar el hijab per se no vulnera los derechos de nadie. Prohibirlo sí: vulnera el derecho a la libertad religiosa, incluso a la libertad sin más: la libertad de ponerte lo que te dé la gana donde te dé la gana. A Najwa nadie se lo imponía. Ella quería llevarlo. Al igual que yo solía llevar al cuello el crucifijo que me regalaron mis abuelos. Al igual que las monjas dan clase con su toca en los colegios concertados pagados con dinero público.

Toda esta polémica evita el verdadero problema, que es otro. Los problemas de integración no los causan las niñas que libremente deciden -como en este caso-llevar el velo. El problema de verdad es qué hacemos cuando ese velo es impuesto. Qué hacemos cuando a las mujeres musulmanas no se les permite elegir. Qué hacemos para evitar que los jovencitos musulmanes en nuestras calles nos llamen “putas” por llevar una falda. Qué hacemos para evitar que algunos, repito, algunos padres musulmanes restrinjan la educación y la libertad de sus hijas y mujeres. En fin, lo importante es garantizar que esas mujeres musulmanas tengan en nuestros países los mismos derechos que las mujeres españolas, incluido llevar en la cabeza lo que les plazca, y decidir sobre su vida. Y garantizar que las personas musulmanas que viven en nuestro país no coartan nuestros derechos y nuestra libertad, que nuestra lucha nos ha costado conseguir. Pero eso es lo difícil, lo fácil es centrarse en Najwa y su velo, y apartar la mirada de los verdaderos problemas.

Me quedo con un comentario leído en la noticia de El País:  Najwa, preciosa y valiente, me encantaría ponerme un pañuelo en mi calva y acompañarte, mientras ese pequeño mundo de cotorras y cernícalos te crucifican”. Y con este corto de Xavi Sala que expresa maravillosamente lo que yo pienso.