Debatiéndome

Me acaba de llegar un tweet que dice: “La Crisis es de VALORES. Crees que saldremos de ella con los políticos de siempre?” Pues no. Por eso, en estos días de tanto debate, yo también me debato. Pero mi debate no es el peñazo enlatado y gris  al que nos sometieron Rajoy y Rubalcaba;  mi debate es si votar a Equo o a Por Un Mundo más Justo (PUM+J).

Parece sencillo, pero no lo es. Primero, porque sorprendentemente la campaña electoral no me está facilitando nada las cosas. Pongo la tele, abro el periódico, y solo hay PSOE, PP, CiU, y a lo mejor, al fondo a la izquierda, IU y UPyD. Y a mi esos ya no me interesan. Segundo, porque mi chica es holandesa, y aunque trabaja y paga impuestos en esta España nuestra, no tiene derecho a votar (¿ustedes lo entienden?).  Por eso hemos quedado en que decidiremos juntas mi voto para que nos represente a las dos. Primer problema: adora UpyD y a Rosa Díez. Así que me he puesto a echar un vistazo a los programas de EQUO y PUM+J, para intentar que cambie de opinión.

Aquí está el de Equo, muy colorido e interactivo, y aquí el del PUM+J, 10 páginas densas en pdf. Suficiente.

Lo básico de ambos ya lo sé. Equo se define como verde, y por tanto está en contra de las nucleares, prefiere las bicis y el transporte público . El PUM+J tiene el fin de la pobreza como objetivo principal, quieren que se cierren los horribles CIES y que todas las personas, en España y fuera, tengan lo suficiente para vivir dignamente.

Una de las cosas que más me preocupa y me molesta es el fraude fiscal. Equo, muy militares para ser un partido verde, promete “lucha sin cuartel” contra el fraude fiscal. PUM+J propone un verdadero y decidido programa de lucha contra el fraude a todos los niveles, fiscal, económico y laboral. Empate.

Ponerle el cascabel a la banca. Me parece vergonzoso lo que ha sucedido y sigue sucediendo con la banca y el resto del sistema financiero. Se cargan el sistema y los rescatamos, las veces que haga falta, y además les pagamos los bonus, los nombramos economistas del año y les bailamos una sardana. Pasen y vean las deudas de los partidos políticos con las cajas de ahorro. No sigo, que me cabreo.

En relación al sistema financiero el PUM+J propone la creación de un nuevo tipo de entidad, la “Entidad Financiera de Carácter Social”, y  crear un instrumento financiero específico para el apoyo a la implantación y desarrollo de las empresas de economía social. Me gusta. Equo es un poco más naif. Habla de gran banca pública, mantener las cajas de ahorro y de la promoción y fortalecimiento de una banca ética y cooperativa, pero sin más detalle.

Y el empleo, claro. Equo propone trabajar menos horas para trabajar más personas, promoviendo una Ley de 35 horas semanales,  incentivando los acuerdos voluntarios de reducción de horarios en las empresas, promoviendo la conciliación de la vida laboral y personal, racionalizando los horarios de trabajo tal y favoreciendo el trabajo a tiempo parcial y el teletrabajo con condiciones de trabajo dignas y salarios justos y suficientes. El PUM+J quiere que la política de despidos de las empresas se controle en función de los beneficios obtenidos y que se vinculen  las subvenciones y ayudas públicas al mantenimiento y creación de empleo. Yo también.

Pero al final, la cuestión vuelve a ser si votar con el corazón o con la cabeza. Tras unos cuantos años inclinándome por el voto útil, que ha resultado ser bastante inútil, me tira irme hacia el partido que me cae mejor, y defiende ideas más cercanas a las mías. Mis amigos me dicen que Equo tiene oportunidad de sacar un escaño en Madrid, el PUM+J no. ¿Y qué? Pienso yo. Alo mejor hay que votar con el corazón y esperar el milagro. En Colombia, en un pueblecito que no podía llamarse si no Bello, el voto en blanco derrotó al único candidato.  Puede pasar.

 

PD. Os dejo los videos de ambos partidos, para la jornada de reflexión. Precioso y muy bien hecho el del PUM+J…

17O

 

Cientos de miles de personas en todo el mundo salimos a la calle el pasado sábado para pedir un #cambioglobal, una democracia más participativa, más cercana a la ciudadanía y menos controlada por Los Mercados. Caminando por la calle Alcalá sentí de nuevo la sensación de las semanas posteriores al 15M. “Estábamos dormidos. Despertamos”: Es una de mis frases favoritas surgidas de este movimiento, y creo que refleja muy bien lo que muchas personas sentimos en un principio. Resulta que había más gente a la que este sistema no le gustaba. Resulta que éramos muchos los que creíamos que se puede construir un mundo mejor, los que sentimos que la sociedad al fin se había despertado, cansada de pasar cuatro años en el banquillo entre unas elecciones y las siguientes.

En mi opinión, el 15M y lo que le siguió ha cambiado muchas cosas, sobre todo a nivel de símbolos. Nos importa lo que está pasando. No nos gusta. Sabemos lo que hacéis. Pero tras las primeras semanas de euforia colectiva, y largas reuniones de grupos y asambleas,  reconozco que me asaltaron algunas preguntas para las que no tenía respuesta: ¿Y ahora qué? ¿Cómo convertimos esa voluntad de cambio, esa rabia, esa sensación de empoderamiento, en cambios reales y soluciones a los problemas económicos y sociales?

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Yo no te pido la luna

foto: hannah schildt

Mucho se ha hablado estos días del llamado movimiento #15m. Mientras siguen acampados esta semana, creo que es importante animarles a definir objetivos claros y razonables, y las estrategias para conseguirlos. Somos muchas y muchos los que estamos deseosos de pasar a la acción, ahora que ya se ha debatido mucho. Entre las propuestas que se han generado estos días hay peticiones razonables, que sólo necesitan suficiente voluntad política por parte de los grupos parlamentarios. A generar esa voluntad política es a donde yo creo que deben dirigirse los esfuerzos y la energía, para pasar de las palabras a los hechos, llevando en paralelo, por qué no, el sano espacio de debate a los barrios.
Estas son las propuestas que, a mi modesto entender,  son más viables a corto plazo si sabemos impulsarlas. En primer lugar, la propuesta base: la reforma de la Ley electoral, para que todos los votos de todos los ciudadanos, vivan donde vivan, valgan lo mismo. Lo que servía para 1977 no vale para 2011. Necesitamos un sistema que, como ocurre en otros países, acerque a los ciudadanos a sus representantes. José Bono lo ha expresado muy bien “debería ser más eficaz llevarse bien con quien vota las candidaturas que con quien las confecciona”. Ya hay muchas propuestas encima de la mesa, desde las listas abiertas a la limitación de mandatos, pasando por la financiación de las campañas. Sólo hay que abrir los ojos y los oídos, montar una buena comisión de trabajo con grupos políticos y participación de la sociedad civil y mejorar una ley obsoleta.

La regeneración política debe empezar por algo tan sencillo como aprobar una ley de acceso a la información pública. Tenemos el dudoso honor de ser uno de los cuatro países de la UE que no cuentan con este tipo de ley, y el borrador que el gobierno tiene guardado en un cajón es malo. Excusas como que el calendario legislativo está muy lleno no valen: cambien sus prioridades y pongan la transparencia lo primero. Y beban de otras leyes europeas e iberoamericanas: no hay que inventar la rueda. La ciudadanía tiene derecho a saber en qué se gasta su dinero, con qué lobbies (ONGs incluidas) se reúnen los políticos o los jueces, o cuántos coches oficiales, cuáles y a quién se han comprado este año.

Pero los debres no son sólo para el gobierno. El sector privado tiene un rol importantísimo en la creación de empleo y desarrollo de una sociedad más justa. Den la cara. Las grandes empresas pueden y deben hacer público el informe de los impuestos que pagan en todos los países en los que operan, así como las retribuciones de sus directivos. Los bancos deben cumplir su parte del contrato social: faciliten créditos a autónomos y PYMES, comprométanse firme y públicamente a abandonar la inversión en paraísos fiscales. Abrirse a la ciudadanía no puede traerles más que beneficios.

No es poco, pero tampoco es para tanto. Si se quiere, se puede. Muchas personas están dispuestas a poner propuestas encima de la mesa, la cuestión es si las fuerzas políticas están dispuestas a sentarse con ellas y remangarse para construir juntas una sociedad mejor. Si no es así, que lo digan bien clarito, para que sepamos a qué atenernos y dónde acampar.

 

 

Pluriempleo bloguero

 

foto: Hannah Schildt

Hace semanas que no actualizo el blog, porque  el poco tiempo libre que tengo lo he utilizado para escribir un par de entradas en el blog 3500 millones de El País, que coordina el compañero Gonzalo Fanjul.

Aquí os dejo los enlaces por si queréis echarles un vistazo:

- Hoy mismo, “Y ganó el 15M” , con mis impresiones sobre los resultados de las elecciones y el futuro de este movimiento.

- Hace un par de semanas, a partir del caso de Uganda, escribía sobre si hay derechos humanos de primera y de segunda: ”Uganda: sin pobreza, sin SIDA, sin gays.”

En breve volveré a escribir aquí, que ya tengo unas cuantas ideas rondándome por la cabeza…

Había una vez…un circo

 

Nuestras Ilustres Señorías han modificado la Ley Electoral, no –por mucho que se desgañite Rosa Díez- para cambiar el curioso sistema que hace que el PNV tenga el triple de diputados que IU con la tercera parte de los votos, sino para añadir una serie de supuestas restricciones para mejorar el “juego limpio”. Tendremos tiempo para entrar en detalle; hoy hablaré sólo de una de ellas:  la prohibición de inaugurar obras o servicios públicos durante el periodo electoral, es decir, desde el momento en que se convoquen las elecciones.

Esto está bien, me dirán. En principio, les diré. Porque si seguimos leyendo, la ley electoral dice “sin perjuicio de que dichas obras o servicios puedan entrar en funcionamiento en dicho periodo”. Oooooooooooooh. Mucho me temo -y ojalá me equivoque- que esto no significa menos inauguraciones, sino…el doble. ¿Cómo? Pues así:

Ejemplo número 1: inauguramos el aeropuerto sin aviones, y en un mes cuando “entre en funcionamiento” nos vamos allí y damos otro discursito.

Ejemplo número 2: inauguramos la piscina sin agua, y en unas semanas la re-inauguramos, perdón, la “ponemos en funcionamiento”.

Así que estas últimas semanas han sido un no vivir para nuestros candidatos y candidatas. En mi tierra, Pontevedra, intentaron conseguir un récord Guiness: el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, realizó 30 actos y 15 inauguraciones en DOS días, demostrando que las diputaciones y sus presidentes sí sirven para algo. La Comunidad Valenciana no se quedó atrás: 170 actos en 15 días.  Más de lo mismo en Castilla y León, y donde quiera que miren.

Y no, no se equivoquen, esta entrada no tiene color político. Aquí aplico la frase que se corea en muchas manifestaciones en Galicia: “PSOE, PP, a misma merda é”. La traducción se la dejo a ustedes.

Y prepárense. Esto es sólo el principio.

 

httpv://www.youtube.com/watch?v=09ytcwhvgFQ

 

100% natural

 

Hoy mi hermano me lo ha puesto fácil. Abro el enlace que me envía y sonrío.

Ya está aquí. Ya llegó. Disponible para todos los públicos – que tengan mil euritos a mano- y lo mejor de todo: garantizado y 100% natural.  No, no es un nuevo zumo de frutas, es el nuevo depósito de Catalunya Caixa, y se anuncia así: “Aprovecha la tendencia alcista de las materias primas y tendrás la posiblidad de obtener una atractiva rentabilidad”.

Toma ya. Mi traducción libre: especula con azúcar, café y maíz y fórrate contribuyendo al aumento de los precios de los alimentos para más de 1.000 millones de personas pobres. Bueno, siempre podremos decirles “¡aliméntate de la mejor rentabilidad!“. En fin. Podría ser un videojuego, pero no. Desgraciadamente, como expliqué hace unos días, es real como la vida misma.

Para los que quieran invertir su dinero -algo muy legítimo- les recomiendo algunas formas más éticas de hacerlo, como Triodos o Fiare. No le darán tanta rentabilidad económica, pero le darán mucha más rentabilidad moral: garantizan que su dinero no se utiliza para hacer hijoputeces y enriquecer a cuatro capullos. Y eso no tiene precio.

 

Activismos

 

Ayer mismo Gonzalo Fanjul mencionaba este blog en su nuevo blog 3.500 millones, y lo describia como un “blog activista”. Me sentí agradecida y honrada, pero en ese mismo instante una extraña sensación comenzó a recorrer mi cuerpo. ¿Activista? Madre mía. Cuando empecé a escribir mi única intención era tener un lugar donde compartir mis cabreos con el mundo,y resulta que ahora hay gente que espera encontrarse con un blog activista. Socorro.

Así que por una vez dediqué el domingo a pensar, y aquí tenéis un post que pretende hacer honor a la descripción de Gonzalo. Si os gusta, agradecédselo a él.

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¿Qué es el activismo? – dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. Pues la RAE, que siempre tiene unas definiciones de lo más sosas, dice que el activismo es la “Estimación primordial de la acción” (umpf!) y la “dedicación intensa a una determinada línea de acción en la vida pública”. Pelín desfasada, diría yo. Veamos ahora los principales tipos de activismo, o al menos los que a mi se me vienen a la cabeza a golpe de domingo. 

Empecemos con el que mejor conozco: el clicktivismo.  Con sólo un click añades tu firma a una petición a alguien sobre algo. A algunos les parece demasiado fácil y demasiado cómodo. Pero funciona, se lo digo yo, sobre todo si se combina con una buena estrategia de campaña.  Que España cuente hoy con una ley que regula las exportaciones de armas se debe en gran parte a las 150.000 firmas que llegaron al Congreso para apoyar esa petición. Si este es tu tipo de activismo, suscríbete a Avaaz, monta tu propia petición en Actuable o apoya las de tu ONG favorita.

Sigo con el activismo desde casa, pero éste necesita un grado de conocimientos informáticos algo mayor, sin duda bastante mayor que el mío. Es el hacktivismo, cuyo máximo exponente son los ataques de denegación de servicio o DoS, que Anonymous ha puesto tan de moda. En una frase, se trata de que muchos ususarios se conecten al mismo tiempo a una determinada página web, provocando que el servidor en el que esa página está alojada se sobrecargue y no pueda seguir prestando servicios, dejando la página fuera de servicio durante horas. (Nota: se admiten correcciones, esto no es lo mío).

Después tenemos el activismo de cacerola.  Según Wikipedia, “la característica que le distingue de otros tipos de protesta radica en que los manifestantes manifiestan su descontento mediante ruido acompasado, a una hora acordada de antemano (…) y blandiendo rítmicamente los objetos que tienen a mano“. En general se usa contra una medida o para pedir a responsables políticos que se vayan a tomar viento. Este activismo nació en América Latina y vivió su apogeo durante el tristemente célebre corralito de 2001 en Argentina, pero se ha exportado con éxito a otros lugares.

Y no voy a olvidarme del activismo de toda la vida, el de pancarta y manifa. Qué os voy a decir que no sepáis ya sobre este clásico que nunca pasa de moda. Lo mejor: su polivalencia, sirve igual para apoyar a Garzón que para reclamar derechos laborales, celebrar el orgullo gay o rebelarse contra la pobreza. ¿Lo malo? Que o consigues que vayan al menos unos cuantos miles de personas o es una estampa de lo más triste, que podría incluso perjudicar la causa.

Y si ya no eres tan joven y revolucionario, y además no tienes con quién dejar a los niños, no te preocupes: para ti también hay una opción: el activismo familiar. Ideal para reclamar la abolición de asignaturas o la protección de los nasciturus. El mejor escenario: la plaza de Colón en Madrid. No olvides abrigarte y llevarte los prismáticos para no perderte las actuaciones de Kiko Argüello en el escenario .

Y he dejado mi favorito para el final. Lo descubrí hace tan solo unos días gracias a las amigas de Universo Vivo; es el artivismo, que como su propio nombre indica combina lo mejor del arte y el activismo, abriendo posibilidades originales e infinitas, como la rumba del banquero en el Banco Santander de Sevilla. Os dejo con ella.

httpv://www.youtube.com/watch?v=Wv5dh8v7mDs

Luz verde

No he usado nunca este blog para hacer publicidad de una empresa, pero hoy voy a hacer una excepción.

Se supone que yo me muevo en un ambiente muy progre, muy oenegero, y muy activista y tal y cual. Pues no debe ser así, porque hace solo una semana que me enteré -de rebote- que tenemos en España una suministradora eléctrica que garantiza que su energía es 100% renovable. Tal cual.

Se llama Gesternova, y por esta pequeña compañía he abandonado para siempre -con gran  satisfacción-  a Gas Natural/Unión Fenosa, y espero tener en breve “kilovatios verdes limpios“. Así los llaman. Qué gusto,  señor.

Su cuota de mercado es ínfima, inferior al 2% según he leido en alguna parte.  Pero ya es algo, la cuota de pantalla de CNN+ era de un 0,7% – a pesar de todas las personas que se rasgaron las vestiduras cuando tuvo que cerrar.    Así que no dejemos que pase esta vez.

Es bueno firmar las acciones de Greenpeace, pero ahora alguien nos ofrece la oportunidad de hacer algo concreto por las energías renovables. Si como yo quieres un mundo diferente, apúntate a la luz verde.

Ya lo decía mi abuela

 

Ayer mi hermano me enviaba el fantástico post “Mi corta vida como especulador petrolífero en el blog En tiempos como estos. Si no lo habéis leido, hacedlo, vale la pena. Pero antes terminad de leer el mío, je, je.

El caso es que el post al que me refiero muestra esta imagen, tomada intuyo de una página en la que se puede invertir en los mercados de futuros de materias primas:

Así que para forrarnos podemos invertir en petróleo, oro, gas natural, plata y… ¡pardiez! ¿qué ven mis ojos? ¿maíz? Pues sí. Y trigo, y soja, y arroz.

Y eso que a mi me había dicho un pajarito que en el mundo hay más de 900 millones de personas que pasan hambre. Y un pajarraco me contaba ayer que la FAO acaba de anunciar que los precios de los alimentos han subido por octavo mes consecutivo y se sitúan en el nivel más alto desde enero de 1990.

Y a mí ¿qué?, me diréis. A ti mucho. Junto al maiz o el trigo subirán los huevos (porque algo comen las gallinas), el pan, la carne y la leche (de cereales, en el mejor de los casos, se alimentan nuestras amigas las vacas).

Pero no se vayan todavía, aun hay más. Nosotros, los que vivimos en países ricos, dedicamos a la alimentación entre un 15 y un 25% de nuestra renta. En los países pobres ese porcentaje se sitúa entre en 50 y el 70%. Y eso significa, como pudimos comprobar en 2007 y 2008, que una pequeña subida en los precio del trigo o del arroz hace que millones de familias en Mauritania, Pakistán o México coman menos, o coman peor, o no coman.

No esperemos a que salgan en el telediario las imágenes de los niños famélicos. Hay muchas cosas que puden y deben hacerse para evitar una nueva hambruna mundial. Y una de ellas es obvia: regular el mercado de futuros para limitar la especulación, evitando que desde cualquier página de inversión en Internet cualquiera pueda usar la alimentación de millones de personaspara ganar dinero fácil.

Ya lo decía mi abuela: con la comida no se juega.

Nota al pie: Si queréis saber más sobre la subida de los precios de los alimentos os recomiendo este post de mi amigo Gonzalo Fanjul, ahora flamante bloguero en elpais.com