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Me encontráis en Las Reincidentes

Me sentía algo sola, así que he convencido a otras cinco locas y me he mudado con ellas al blog coral de Las Reincidentes.

Allí podéis encontrarme junto a cinco grandes mujeres: Marta Arias, Maria del Pozo, soledad Briones, yolanda Román y Lula Rodríguez-Alarcón. Visítanos en Lasreincidentes.es

La ola

 

Cuando se trabaja en una ONG no suele haber días tranquilos. Hoy iba a serlo, pero de nuevo no.

Todo el mundo ha visto ya las impresionantes imágenes del mar devorando las costas de Japón. Devastador. Inmediatamente se me vino a la cabeza la fatídica navidad del 2004. Las comparaciones son odiosas, y más en estos casos, pero yo no puedo olvidar que hace 6 años en el sudeste asiático un terremoto de escala similar, con su consiguiente tsunami se llevó por delante más de 200.000 vidas. En Japón no se sabe todavía, pero afortunadamente serán menos, muchas menos.

La diferencia entre Sri Lanka o el sur de la India y Japón, o entre 300 y 200.000 muertes está en lo que llamamos vulnerabilidad, es decir, el nivel de riesgo que afronta una persona a perder la vida, sus bienes y sus medios de vida en el caso de un desastre. Lo de la persona es importante, porque la vulnerabilidad es muy relativa, y aunque está influida por factores medioambientales y geográficos,  sus causas son principalmente socio-económicas, y si no pregúntenle a los habitantes de Nueva Orleáns. Incluso las diferencias de género juegan un papel: en el caso del tsunami de 2004, un estudio de Oxfam mostró que en algunas zonas, como Aceh en Indonesia, el 77% (!!) de las víctimas fueron mujeres. ¿Por qué? Sencillo, ellas eran las que trabajaban en casa y no sabían nadar.

Pero volvamos a Japón. El terremoto y el tsunami han hecho mucho daño, se tardarán días o semanas en poder evaluarlo completamente. Pero hay algo que puede ser mucho más destructor que el terremoto y el tsunami juntos: el país ya ha declarado la alerta nuclear ante el temor de accidentes en las centrales de Fukushima y Onagawa. En esta última se ha incendiado una de las turbinas vinculadas con el sistema de refrigeración del reactor. Y si la refrigeración no funciona y el reactor se calienta en exceso ¿saben qué sucede? Chernobyl.

Así que por favor, los que predican que la nuclear es una tecnología totalmente segura, piensen un poquito. Los terremotos no se eligen, las centrales nucleares sí.

Mientras, los equipos de Oxfam ya están preparados para actuar. Esperemos que no haga falta.

Por cierto, la tecnología ha vuelto a jugar un papel crucial. Con los teléfonos colapsados, las líneas de datos seguían en pie. Algo curioso: un mapa realizado por @mibazaar que muestra las localizaciones de los tweets con los hashtags #japan #earthquake y #tsunami.

Valió la pena

 

 

Todas las mañanas en Tribunal cojo el 20minutos y me lo voy leyendo mientras camino a paso firme y ligero hasta la oficina, poniendo en peligro la vida de los peatones y peatonas que se cruzan por mi camino.
Normalmente llego a la oficina sin novedad. Pero esta mañana leí algo que me hizo frenar y pararme delante del kiosko de San Bernardo. No era un titular, era un pequeño entrecomillado en un cuadro en medio de una noticia breve, en la parte baja de la página: las palabras del hermano de una de las cooperantes de Médicos del Mundo que murió asesinada en el año 1997 Ruanda.

Josep Maria, hermano de Flors Sirera, cree que si su hermana hubiera viajado hoy a Ruanda estaría viva. Pero ahora viene el meollo: ¿Por qué? – le preguntan. Porque “el mundo ha cambiado, es más transparente“. Opina que hoy los autores del crimen se lo hubieran pensado dos veces antes de actuar porque “no puedes hacer lo que quieras en tu casa, porque luego vas fuera y te señalan, la situación es distinta“.

Distinta.

Distinta.

La Justicia Internacional. Ese es el cambio al que se refiere Josep Maria. Los Tribunales Internacionales para la antigua Yugoslavia y Ruanda, la Corte Penal Internacional, la Jurisdicción Universal que impulsó Garzón y se cargaron vergonzosa y secretamente PSOE y PP hace 2 años. Todas esas cosas, o algunas de ellas, o parte de cada una -quién sabe- han creado al menos la sensación de que ya no puedes hacer lo que te dé la gana. Y estos cambios que se han debido en gran parte a las denuncias de las atrocidades por parte de ONGs como aquella para la que trabajaba Flors; al trabajo incansable de Amnistía Internacional, la Coalición por una Corte Penal Internacional, y tantas otras personas y organizaciones. Personas que trabajamos en estas cosas -que diría mi madre- y que a veces nos desmotivamos, que a veces no sabemos si lo que estamos haciendo sirve para algo, si al final conseguiremos cambiar alguna cosa. Y esta mañana en el 20minutos he encontrado la respuesta: sí,  mientras haya una sola persona que crea que las cosas ahora son distintas, y ya “no puedes hacer lo que quieras en tu casa”.  Josep Maria, gracias.

Así que hoy, con retraso, les dedico este post y el día de la mujer a Flors y todas las mujeres valientes que se dejaron y se dejan la piel y la vida cada día por un poquito más de justicia.  Ya veis que sí vale la pena, a pesar de Libia, a pesar de todo.

Talkin´bout a revolution

Los de mi generación saben de donde viene el título de este post. ¿Cuántas veces habré oido esta canción? ¿Cuántas veces la habéis tocado con la guitarra?

En estas semanas de revoluciones twiteadas la canción se me viene a la cabeza una y otra vez. ¿Será verdad que finally the tables are starting to turn?

Esta mañana el desayuno se me ha atragantado con los sueldos de los consejeros de las empresas del IBEX35. Pero he decidido que no van a amargarme el día. Si en Libia en este momento hay miles de personas arriesgando su vida por la libertad, yo quiero poner un granito de arena y dedicar mi post de hoy a las revoluciones. Ya he hablado alguna vez aquí de las del mundo árabe, y hoy quiero hablar de otras más modestas pero igual de importantes, que han tenido lugar en países como el nuestro.

En Islandia, ese país del que nadie sabía nada hasta que estallaron la crisis y un volcán, hicieron lo todo el mundo debería haber hecho: negarse a que el presupuesto público pagase la sinvergüencería de los bancos, tumbar al gobierno y perseguir judicialmente a los banqueros culpables del desastre. Y por si fuera poco,  se han embarcado en un proceso de reforma constitucional con una Asamblea Constituyente formada por 31 ciudadanos corrientes, elegidos en las urnas. Ya lo contó muy bien Nacho Escolar hace algunas semanas.

El segundo caso es de Madison, Wisconsin, una preciosa ciudad en la que estuve el pasado verano en nuestro roadtrip americano. Resulta que el gobernador del estado cree que para reducir el déficit público de 137 millones de dólares no hay nada mejor  que cargarse el derecho de negociación colectiva de los sindicatos y los beneficios de los empleados estatales. Al día siguiente, cientos de estudiantes de secundaria ocuparon el Capitolio para solidarizarse con sus profesores y el resto de trabajadores estatales.  14 senadores demócratas se han escondido fuera del estado para evitar que haya quorum y la medida pueda votarse. Cuatro semanas después, la gente sigue protestando, y hasta Michael Moore se ha bajado a echar una mano. Os recomiendo su vídeo “America is not broke“. España tampoco está en bancarrota, no hay más que ver los sueldos de los amigos consejeros.

La canción termina así: poor people are gonna raise up and get their share. Poor people are gonna raise up and take what’s theirsInsha’Allah, Tracy.

 

httpv://www.youtube.com/watch?v=7rZbvi6Tj6E

Sodoma y Gomorra

Me lo enseñó mi chica ayer y no daba crédito. Os cuento: el señor Bill O’Reilly, de Fox News, quien sabe por qué, decide contar a sus telespectadores la orgía de lujuria, corrupción y desenfreno que es Amsterdam, donde todos los drogadictos del mundo viven a sus anchas atemorizando a la población con sus crímenes. En fin.

Afortunadamente, alguien cuelga en youtube un video respondiendo al Sr. Reilly con algunos datos comparando el consumo de cannabis y la tada de asesinatos en EEUU y en Holanda. Adivinad donde ambas son más altas. La videorespuesta crea una polémica que lleva la noticia de vuelta a nuestro amigo O’Reilly. El resto os lo dejo a vosotros.

P.D. Sorry pero no lo tengo subtitulado.