Rojo esperanza

Mucha gente habrá oído hablar de “Dani el rojo”, Daniel Cohn-Bendit.

Apátrida primero, ciudadano europeo después. Anarquista, mayero del 68, escritor, eurodiputado europeo, esperanzador insaciable. Sólo él puede conseguir transformar una gris sesión del Parlamento Europeo en un ágora de verdades rojas como puños.

Sé que seguramente ya lo habréis visto, sé que ya no es actualidad, sé que no es un anuncio de Villa. Pero también sé que son pequeños momentos como estos, que no salen en las noticias, los que valen la pena. Los que muestran que no todos los políticos son iguales, que se puede y se debe pensar diferente, que hay esperanza.

Y vayan las gracias a mi amiga Encina por compartir a Daniel conmigo.

Infieles

Mi silencio de estas últimas semanas se debe a dos cosas: una, mi ordenador ha muerto, y me cuesta mucho ser infiel. Y dos, necesitaba digerir todo lo que está pasando, porque han sido semanas pésimas para las personas que creemos en la justicia, incluida la social. Pero aquí estoy de nuevo.

Siento como si algo se estuviese desmoronando, algo importante.  Y a veces tengo las mismas tentaciones de Garzón, y pienso en huir a La Haya, o a Roma, o a Vladivostok, pero después me doy cuenta de que no se puede huir de una misma, y que en Holanda la extrema derecha se desboca, en Italia la corrupción es la pasta nuestra de cada día, y en Rusia los derechos humanos son frágiles como la poesía. Vaya donde vaya, la sensación de injusticia me perseguiría. Así que me quedo aquí, que al menos nos quedan las cañas.

Los recortes anunciados por Zapatero hace unos días han sido la puntilla para un país ávido de esperanza y seguridad. La han cagado a lo grande, en el qué y en el cómo. No se puede recortar el gasto social si te llamas Socialista, no se puede ir a por los más pobres si te llamas Obrero. No se puede ceder ante la amenaza de ese eufemismo llamado mercado, ese mercado que el día anterior a los recortes se embolsaba una pasta con las  subidas espectaculares de la bolsa. El mercado nos ha metido en esto, y ese mercado, que tiene nombres y apellidos, y muchas siglas, debe pagar para sacarnos.  Ni siquiera tuvieron la delicadeza de hacer un guiño popular, un gesto educado, como una subida mínima a las SICAV, una tasa a la banca, algo. No. Fueron tan implacables e insensibles como improvisados.

Los amigos latinoamericanos se ríen, con razón, de que ahora nosotros estemos recibiendo con la boca abierta la medicina que tanto daño les hizo a ellos: el ajuste estructural. Este ha sido el primer recorte, pero como les pasó a ellos, habrá más. Y todo indica que pagaremos los mismos.

En fin, que algo se desmorona y queda poco a donde agarrarse. Los sindicatos calientan pero no queman, lo poco que queda izquierda parece estar durmiendo el sueño de los justos, el tabaco lo quiero dejar. Sólo nos quedamos nosotros mismos, los que creemos que hay otras soluciones: que se puede prescindir de los coches oficiales, dejar de comprar misiles y probarlos en Sudáfrica, eliminar las exenciones a las loterías, o crear un nuevo impuesto a la banca y a las transacciones financieras.

En algo sí somos iguales ellos y yo, unos infieles a sus principios y otras a nuestro PC.

Quiero ser yanqui

Abro mi correo, y encuentro un mail de Zapatero. En él culpa al sistema financiero de causar 8 millones de parados. En él acusa a la Bolsa y a los grandes bancos de seguir forrándose mientras millones de familias de clase media, que no han hecho nada malo, luchan por llegar a fin de mes.  Y me pide que le apoye para regular el mercado financiero de forma que contribuya positivamente a la economía de las familias; para mejorar la protección de los consumidores, obligar a los grandes bancos a responder de sus abusos, y prevenir que los lobistas de bancos y grandes compañías debiliten esta reforma.

Impensable, ¿no? Totalmente. Pues eso es lo que ha hecho Barack Obama. Cuando leí el mensaje que me reenvió mi amiga Emilia no me lo podía creer. Acaba de salir victorioso -sí, parcialmente- de la hasta hace nada impensable reforma del sistema de salud, consiguiendo superar las numerosas zancadillas de los lobbies de las aseguradoras, y ya está metido en la siguiente: luchar cara a cara contra grandes bancos y empresas financieras. Como en España, vamos…

¿Han oído ustedes alguna sugerencia de nuestro gobierno para obligar a los bancos a conceder créditos al los consumidores o a las PYMES? ¿A proteger a los consumidores frente a las empresas usureras que anuncian en la tele  “dinero fácil” un tipo de interés de un 25%? ¿A reducir la especulación en la Bolsa? Yo no, y lo peor es que a estas alturas ya ni lo espero.

Hace unos años hubiera jurado que jamás lo diría, pero quiero ser yanqui.

Por cierto:

- la página de Obama

- la página de Zapatero (creo)

Con cara de tontos

Cuando me encontré con estosololoarreglamosentretodos.org me gustó, mucho. Optimismo. Inspiración. Ideas. Soluciones. Yo también estoy harta de la crisis, y trabajando en una ONG sé que hay muchos y muchas pasándolo mil veces peor que nosotros en Sudán, Somalia, Guatemala, Haití y tantos otros sitios.

Después empecé a encontrar cosas raras para una web de tan buen rollito, tipo: “Este vídeo no puede ser copiado ni reproducido fuera de esta web.”

Me pregunté: ¿quienes serán? Pero en el “Quienes somos” no encontré lo que buscaba. Sonaba raro. La Voz de Galicia me lo descubrió: el Consejo Superior de Cámaras de Comercio y las 20 principales empresas del Ibex35, a través de algo llamado la “Fundación Confianza“. Entre esas empresas, nombres que nos sonarán a todos: BBVA, Caja Madrid, Endesa, Iberdrola, la Caixa, el Santander

Tiene narices, por no decir otra cosa. Los bancos. Ésos que crearon este embrollo, por su afán de lucro sin medida. Ésos que fueron muy rápidos en recibir el dinero de nuestros impuestos – esos impuestos que ellos intentan evadir en la medida de lo posible- en forma de ayudas “de rescate”, y que después se lo guardaron en el bolsillo y dejaron a las PYMES sin crédito y echando el cierre. Ésos que no tienen piedad en embargar tu casa. Ésos. Ésos nos piden que los ciudadanos terminemos con la crisis. En fin.

Pero esto no es todo, amigos. El proyecto contará con una ayuda de “la Administración” de 600.000 Euritos. Yes, como lo oyen. Y tú y yo aquí, con cara de tontos.

Si son tan enrollados, yo les pido que apoyen públicamente la Tasa Tobin, ese impuesto para gravar las transacciones financieras especulativas. A ver si para eso hay huevos.

Por cierto, que a pesar de todo, la idea es excelente, y la web también. Pena que Jaime no se haya buscado otros apoyos…