A la caza del inmigrante

Llevaba mucho tiempo preguntándome por qué no pasaba. Y al fin los inmigrantes salen a la calle a reclamar sus derechos en Italia, en Francia.

Espero que en España se animen pronto, porque ya está bien. Noticias como ésta de El Mundo (“No salgas al pasillo sin carné en la boca“) hacen que sienta una inmensa vergüenza, vergüenza de que este sea mi país. La misma vergüenza que siento cuando veo en el metro, o en plena Gran Vía, o en la estación de Sants, a policías nacionales pidiendo documentación  de manera supuestamente aleatoria. Muy supuestamente, porque a mí no me han pedido nunca el carné. Casualmente les suele tocar a las personas con piel más oscura. Causalidades.

Siendo gallega, no entiendo que se acose a los que acogieron a tantos de los míos cuando decidieron cruzar el charco para dejar de pasar hambre. Y por si fuese poco, desde el gobierno se promueve un nuevo juego: la caza del inmigrante. Primero fueron los cupos en las comisarías. Después, la vergonzosa reforma de la Ley de Extranjería. Y ahora comenzamos el 2010 una – secreta- circular de la Comisaría General de Extranjería. Desde aquí agradezco al Sindicato Unificado de Policía (SUP) haber destapado el caso , que consiste básicamente en una orden para detener -privar de libertad- a cualquier inmigrante -aunque sea regular- por el mero hecho de no llevar encima los papeles. Hasta el Consejo General de la Abogacía ha criticado duramente esta nueva criminalización de los inmigrantes.

Pero esperen, aún hay más:  las redadas cazainmigrantes.  No tener papeles es una falta administrativa, y toca multa de mínimo 500 Euros. Pero ojo, que si tienes mala suerte y te vuelven a parar mañana, te caen otros 500 Euros. Y así sin parar. Y en ese afán recaudatorio y expulsor, la policía se lanza a hacer redadas en locutorios, en discotecas, en el metro… en cualquier lugar donde las pieles sean un poco más oscuras. En un año, y sólo en la Comunidad de Madrid, se practicaron 445.000 arrestos de ese tipo, según cifras del SUP citadas por la agencia EFE.

Ahora sí, en la Plaza Elíptica dejamos que los empresarios españolitos contraten cada día a sin papeles, en negro. Y en la calle Montera -al lado mismo de la comisaría de Policía- dejamos que las mafias exploten a decenas de mujeres inmigrantes para uso y disfrute de los españolitos. Qué hipócritas somos.

Así que yo les animo, les exhorto, les ruego a los inmigrantes que salgan a la calle. Que se pongan en huelga. Que nos dejen 24 horas sin bares, sin restaurantes, sin limpieza, sin albañiles, sin nadie que cuide a nuestros hijos y a nuestros mayores.   A ver si así nos damos cuenta de lo que nos dan. Que es mucho, muchísimo. Y si no, díganselo a la Seguridad Social.

Nota: Por cierto, un proyecto precioso con y para las empleadas de hogar extranjeras en España: http://abriendomundos.org/

Vuelve Robin

Se lo quitaba a los ricos para dárselo a los pobres. La versión rural y directa de la política fiscal redistributiva.

Pues Robin vuelve. Unos compañeros británicos lo han resucitado en el momento justo. El rescate bancario tras la crisis financiera se llevó miles de millones del erario público. Ahora que están rescatados, toca que ellos devuelvan -al menos parcialmente- el favor.

La idea es sencilla: un pequeñísimo impuesto (0,05%) sobre las transacciones financieras especulativas. El resultado: hasta 400.000 millones de dólares para luchar contra la pobreza -dentro y fuera de Europa- y la adaptación al cambio climático. Simple y brillante. Y posible, de verdad.

Vosotros mismos:

El día de la marmota

En La Granja hacía mucho frío esta mañana. Los Ministros de Desarrollo de la UE se reunían calentitos en el Parador. Mientras, nuestros superhéroes, congelados, les pedían ayuda para luchar contra la pobreza y el hambre que afectan a millones de personas.  Para ello, entre otras cosas, tienen que avanzar hacia el cumplimiento del famoso 0,7 ¿os suena?

A mi me suena demasiado. Fue en Septiembre de 1969 cuando una comisión internacional dirigida por el primer ministro canadiense y Nobel de la Paz, Lester B. Pearson emitía el informe “Partners in Development”. En él se recomendaba incrementar la ayuda a los países en desarrollo hasta un mínimo del 0,7% del Producto Nacional Bruto de los países desarrollados.

Hoy, 40 años y 5 meses después, la OCDE publica las predicciones de cifras para la ayuda al desarrollo en 2010. Sólo 5 países han alcanzado ese 0,7:  Suecia, Luxemburgo, Dinamarca, Holanda y Bélgica.  Portugal con un 0,34, Grecia con un 0,21 e Italia con un vergonzoso 0,19 son los últimos de la cola.  España, como el jueves: en medio, con un 0,51.

Y no me vengan con que no hay dinero. Para rescatar a los bancos se han puesto sobre la mesa cantidades bochornosas, más de 18 billones de dólares, que se sepa.

Y no me toquen más las narices con que la ayuda no funciona. Tenemos mil ejemplos de que sí. Y el que más me gusta: en 1997 el gobierno de Uganda decidió hacer gratuita la educación primaria. No se sorprendan, en muchos países del Sur los padres deben pagar por enviar a sus hijos a la escuela pública, porque bien el gobierno no tiene dinero, bien el Fondo Monetario Internacional no les permite gastárselo en medidas sociales. En fin. Que el gobierno de Uganda fue valiente y se lanzó a eliminar esas tasas.  Resultado: en sólo un año, el número de niños y niñas escolarizados aumentó de 3,1 a 5,3 millones. Y con la ayuda al desarrollo se han podido crear más colegios y formar a más profesores.

No se necesitan superpoderes. Se necesita voluntad política y liderazgo para dejar atrás este día de la marmota que comenzó hace ya demasiado tiempo.

Siempre se repite la misma historia

Llevamos unos días sin tiempo para nada que no sea Haití. No hace falta que diga que la situación es una pesadilla hecha realidad. A pesar de que nos pusimos en marcha en cuanto conocimos la noticia, la respuesta está siendo una de las más difíciles a las que nos hemos tenido que enfrentar. Y eso que llevamos más de 30 años trabajando en Haití.

Perdimos tanto la oficina como el almacén de material de Oxfam en el terremoto. Han muerto dos personas de nuestro equipo, y el resto tiene sus casas destrozadas, o familiares y amigos que han muerto, con el impacto psicológico que ello tiene.  Y a pesar de ello, y de las enormes dificultades logísticas, siguen trabajando. Ayer comenzamos la distribución de agua, pero empieza a faltar el combustible para los camiones que deben transportarla, y la prioridad ahora es encontrarlo.

Podeis seguir minuto a minuto lo que vemos y hacemos: en Twitter o en http://haitiquake.posterous.com/

Lo único que nos consuela es pensar que éste puede ser el comienzo de un Nuevo Haití, un Haití con viviendas seguras, un Haití sin armas, un Haití sin pobreza, un Haití con un gobierno fuerte que da servicios a sus ciudadanos. Pero para ello tenemos que conseguir que la comunidad internacional, y los medios de comunicación, por una vez, no se olviden del país dentro de un mes.  Nosotros seguiremos trabajando porque así sea. Si algo somos en las ONG es perseverantes, incluso pesadas.

Cuando hablamos con nuestros compañeros desplazados en Haití, a todos nos cuesta reprimir las ganas de coger un avión e ir a echar una mano. Pero hay que apoyar desde aquí, y hay muchas formas de hacerlo:

Y no nos equivoquemos, no es sólo un desastre “natural”. Como casi siempre, los más pobres son los que más han sufrido, y los barrios ricos han salido casi indemnes. Siempre la misma historia.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido

Ayer hablé de Internet y, por primera vez,  llovieron los comentarios y los meneos. Hoy no voy a hablar de Internet, ni de la Ley Sinde, voy a hablar de una injusticia mucho más brutal que esa. Y ya veremos qué pasa.

Dentro de unos meses, en abril de 2010, se celebrarán en Sudán las primeras elecciones multipartidistas en 24 años. Sí, sí, 24 años. 19 de ellos de cruenta guerra civil entre el norte y el Sur del país que provocó 2 millones de víctimas, y los últimos 5 de frágil “acuerdo de paz”. Y lo entrecomillo porque sólo en 2009, unas 2.500 personas murieron violentamente en el sur del país, y 350.000 tuvieron que huir de sus hogares debido a esa misma violencia.

Primero se murieron en la guerra, y ahora se mueren en la paz. En el sur de Sudán menos de la mitad de la población tiene acceso a agua potable, y las tasas de mortalidad materna se encuentran entre las más altas del mundo. Hay menos de 50 kilómetros de vías asfaltadas en toda la región, que tiene una superficie similar a la de Francia. El 80% de las personas adultas son analfabetas, y uno de cada siete niños muere antes de cumplir los 5 años.  Y todo ello sin un solo comentario ni un solo meneo.

Sé que los números dicen poco. Millones de muertos, cientos de miles de desplazados…¿y qué? Por eso quiero que les veáis las caras. Las caras de Hatra, o de Yazia, o de Netifa, o de tantas otras mujeres valientes que han decidido sobrevivir al olvido. Personas que en este momento sólo aspiran a comida, agua y un techo porque, como dice mi compañero Giacomo en el vídeo, “la educación es una necesidad ya demasiado sofisticada“.

Ya, sí, pero… ¿qué puedo hacer yo? Mucho. Informarte. Ayudar. Comentar. O darle la vuelta al mundo.

Porque todos sabemos qué suelen traer las elecciones en los países frágiles: más violencia. Y eso es precisamente lo que debemos impedir.

VIDEO: Sur de Sudán, una paz incierta