¿Quién manda aquí?

Desde hace algunos meses me hago una tila antes de ponerme a leer las noticias del día, pero hay días en los que lo que se necesita es una botella de orujo. Ni centollos ni nada, eso me voy a traer de Galicia estas navidades.

En fin, que he llegado a casa y me he puesto a ojear las webs de noticias. Y he empezado por el principio, El País. Y resulta que la OCDE pide retrasar la edad de jubilación en España más allá de los 67 años. Y no contenta, pide subir el IVA y los impuestos especiales para reducir el déficit. Y de regalo propone endurecer el régimen de las pensiones de viudedad. Menos mal que “el Gobierno responde que no es necesario”.  En fin. La tesis de la OCDE es que hay que “reducir la generosidad de las prestaciones en relación con las contribuciones”. Imagino que esta no es la OCDE del Desarrollo en Europa que yo conocía, debe ser otra, la Organización de Capullos por la Destrucción de la Europa social, o similar.

En fin, sorbito de tila y giro a la derecha, a ver qué cuentan. Pues sí:  ”La crisis hunde el crédito a familias y empresas entre un 50% y un 70% “.  Qué manía  la de la gente de pedir prestado dinero, tú.  No se dan cuenta de que si se lo prestáis pasan cosas como ésta: el Santander pasa al segundo puesto como el banco europeo que más gana.  Menos mal que nuestros bancos se mantienen firmes, ya lo decía mi abuela: contra el vicio de pedir hay la virtud de no dar.

Se me ha acabado la tila, así que me paso rápidamente al inexistente centro. El Periódico no ayuda. Resulta que Moody’s amenaza con rebajar la deuda de 30 bancos españoles, y además ha avisado de que podría revisar a la baja la nota del Instituto de Crédito Oficial (ICO), así como los depósitos, de la deuda subordinada y de las emisiones de las citadas entidades garantizadas por el Estado. Ya puestos a rebajar podían aprovechar y rebajarles los sueldos a los directivos.  O el precio del tabaco, que a algo hay que agarrarse.

Ante la escasez de tila y mis miradas lascivas hacia la botella de Brugal que tengo en estantería, decido dejarlo por hoy. Pero antes de que pueda cerrar la página, maldita sea, otro titular captura mi atención: El juez solo logra embargar 631 euros a Díaz Ferran para responder de Marsans. Marta, querida, perdónale a este pobre hombre los 2.000 euros queperdiste con los billetes de Air Comet de hace un par de Navidades, ¿no ves que él está peor que nosotras?

Ya sé que repito vídeo, pero es que hay cosas que hay que escucharlas muchas veces.


Causas y efectos

Desesperación.

(De desesperar).

1. f. Pérdida total de la esperanza.

2. f. Alteración extrema del ánimo causada por cólera, despecho o enojo.

Maria me ha hecho un llamamiento para que vuelva, y vuelvo. Las últimas semanas han sido una locura, pero en estas vacaciones pretendo recuperar el tiempo perdido.

Desde la semana pasada le vengo dando vueltas a esta noticia: “Un albañil mata a sus dos jefes y a dos empleados bancarios en Olot”. Pere Puig era desde hace más de 20 años el albañil de confianza de la empresa construcción de la familia Tubert. Tenía 10 euros en su cuenta corriente, algunas deudas, la empresa le debía 2.000 euros y creía que podría perder su trabajo. Y fue demasiado. Planificó el asesinato de 6 personas, incluidos sus jefes y varios empleados de su banco. Armado de su escopeta de caza, consiguió matar a 4. Ojo, nada más lejos de mi intención el excusar esta conducta, ni mucho menos justificarla. Fue un asesinato a sangre fría, y es sin duda el momento de estar con la familia de las víctimas.

Pero esta tragedia me ha hecho pensar mucho sobre las consecuencias de la crisis, el desempleo, el miedo, la rabia, la desesperación, las armas.  Y espero que alguien más piense en ello, y haga algo. Y ese algo no es destrozar el sector turístico con huelgas encubiertas, retrasar la edad de jubilación, eliminar pagas, ni hacer voluntaria la cotización a las cámaras de comercio (que va a provocar su fin, con los despidos consiguientes).  Lo que se necesita es un Algo que cuide a las personas y les proporcione lo que más necesitan en estos momentos:  Esperanza.

Por ahora, sólo la Loterías y Apuestas del Estado parece haberlo conseguido, pregúntenle a Doña Manolita.

Escuchad este audio.

Se buscan proscritos

Hace unos meses, aquí mismo, me alegraba del regreso de Robin a nuestras vidas. Y hoy me alegro más.

Robin Hood cambia durante unos meses los bosques de Sherwood por las calles de España. Y ha empezado a lo grande, yéndose a buscar a la Ministra Salgado al Congreso para pedirle que no paguen los de siempre.

Por cierto, Robin busca proscritos para su banda. Lanza tu flecha y únete.

Y si queréis saber más sobre qué viene a hacer aquí, os recomiendo este artículo de mi compañera Susana.

Activismo

El pasado 4 de Octubre mi querido Malcolm Gladwell publicaba en el New Yorker un artículo titulado “Small Change. Why the revolution will not be tweeted.“  Y se lió parda.

Os recomiendo su lectura, pero en resumen, Gladwell compara en un su artículo el activismo digital de nuestros días con las campañas por los derechos civiles  de las personas negras en EEUU en los años 60.  Su conclusión: a pesar del entusiasmo que genera, el activismo de las redes sociales se basa en lazos débiles entre las personas, requiere poco esfuerzo y poco compromiso y por tanto no puede provocar la verdadera “revolución”  que provoca el activismo de “alto riesgo” que implica un mayor esfuerzo y compromiso.

Creo que tanto Gladwell como yo somos demasiado viejos para hablar de esto. Nosotros no somos nativos digitales, y teniendo un hermano que sí lo es, os garantizo que las maneras de relacionarse, y la fortaleza de esas relaciones, son mucho mayores de lo que yo puedo concebir.

Creo que nadie es tan ingenuo como para pensar que Facebook o Twitter por sí solos no van a conseguir cambios políticos revolucionarios, ello no significa que los cambios políticos no se vean afectado por estas redes. A los pocos días de leer este artículo, y las decenas de reacciones airadas que inspiró, me encontré con la noticia de que GAP retiraba su nuevo logo ante la presión de las redes sociales.

Algo fundamental para mí es que las redes permiten aumentar la participación, y democratizar el activismo. Exigen menos esfuerzo, sí, pero seamos realistas:  las personas que tienen la valentía para arriesgar su integridad física o su vida por sus creencias son una minoría. Y no pasa nada, es muy respetable. No todo el mundo quiere ser un héroe, y no todo el mundo tiene que serlo, pero todo el mundo puede aportar su granito para cambiar las cosas. Aunque sea haciendo un click.

Se lo digo yo, que trabajo en un sector donde el apoyo ciudadano, con una firma, una foto, una carta, es el que nos permite conseguir cambios en las vidas de las personas cada día.

httpv://www.youtube.com/watch?v=CLbdPd5ffwc

Un poco más ciegos

“Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran.” José Saramago

Se fue hace un rato, dejandonos un poquito más solos, en un mundo donde más que nunca hacen falta sus palabras.

“Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.”

Hay pocas cosas que hago siempre, pero una de ellas es comprarme en mis viajes un libro de algún escritor del país en cuestión, y cuando puedo en su lengua original. Así que en la propia Lisboa descubrí “Ensayo sobre la Lucidez”, quizá uno de los títulos menos conocidos de Saramago, pero uno de los que más me ha marcado.  Una revolución desde el sistema:  ¿Qué pasaría si de repente un 75% de los electores votasen en blanco? El libro recupera muchas cosas de su otro ensayo, el Ensayo sobre la Ceguera. La ciudad, los personajes, el blanco. La ineptitud de los dirigentes políticos. Él ya lo djo en su momento: “El poder real es económico, entonces no tiene sentido hablar de democracia.”

Era un hombre inteligente, justo, valiente y claro, algo escaso en estos días de crisis y cardos. Ojalá los que lo loarán estos días aprendan algo.

Rojo esperanza

Mucha gente habrá oído hablar de “Dani el rojo”, Daniel Cohn-Bendit.

Apátrida primero, ciudadano europeo después. Anarquista, mayero del 68, escritor, eurodiputado europeo, esperanzador insaciable. Sólo él puede conseguir transformar una gris sesión del Parlamento Europeo en un ágora de verdades rojas como puños.

Sé que seguramente ya lo habréis visto, sé que ya no es actualidad, sé que no es un anuncio de Villa. Pero también sé que son pequeños momentos como estos, que no salen en las noticias, los que valen la pena. Los que muestran que no todos los políticos son iguales, que se puede y se debe pensar diferente, que hay esperanza.

Y vayan las gracias a mi amiga Encina por compartir a Daniel conmigo.

No me gusta que al partido te pongas la minifalda

No, no voy a hablar del 0-1. He vuelto zen de 10 días en Japón y me he propuesto mantenerlo. Desde que he llegado, las noticias que se ven son fútbol, fútbol, fútbol y no se qué de una huelga general. Las que no se ven os las cuento mañana.

Pero ahora hablabamos de fútbol. Y hablar de fútbol es hablar de cerveza.  Es como las palomitas y el cine, o el gin & tonic.

En Holanda como en España, durante una competición de fútbol las empresas de cerveza regalan materiales de propaganda -merchandising en coolñol- como camisetas, “aplaudidores” (!!), gorras, gorros y todo tipo de accesorios.

Pues bien, Bavaria, marca de cerveza más conocida en Holanda que fuera, regalaba unos fantásticos vestiditos naranjas al comprar sus cervezas. Y a 36 chicas se les ocurre ponérselas e ir al estadio de a animar a la selección naranja contra Dinamarca. ¿Por supuesto? acaban interrogadas por la policía:  la  FIFA las expulsó a mitad de partido acusándolas de publicidad encubierta porque la cerveza oficial es Budweiser (y sus marcas como Brahma). Pero eso no es todo: la FIFA manifestó que las mujeres fueron “utilizadas como un instrumento para una emboscada mercadotécnica”.  Claro, porque las mujeres somos imbéciles.   Y no digo nada de los fantásticos y machistas titulares de la prensa sobre la noticia: “Expulsan a 36 bellas holandesas…”, “Tarjeta roja a 36 atractivas chicas” y demás lindezas. No sé a cuantos atractivos hombres habrán echado de los partidos hasta ahora.

Ya lo sabíamos, pero esto nos da otra prueba de quién manda aquí: el mercado. Por encima de cualquier derecho, incluido el de ponerte lo que te dé la gana. O el de abrir tu negocio: los bares locales de los alrededores de los estadios están reservados en exclusiva para que sólo puedan venderse Coca-Cola,  McDonalds y pos supuesto, Budweiser.

Ah, por cierto, los vestidos NO llevaban de manera visible el nombre de la marca holandesa.  Y aunque la llevasen. En fin. Por si acaso, beberé albariño durante el próximo partido. De eso no creo que haya en Sudáfrica.

Hijpócritab

No quería escribir este post. Creo que la prensa le está dando una importancia que no tiene al tema del velo en las escuelas. Ganas de vender noticias, y crear polémica por crearla.

Pero hoy no he podido resistirme. Leo en El País que “Un segundo instituto cambia su reglamento y evita la asistencia de Najwa”. O sea que no se trataba, como decían muchos, de que las normas ya estuviesen ahí. Se trata de otra muestra más de miedo al mundo musulmán. Y de discriminación, sí.

No me gustan las prohibiciones. Mi religión es la de los derechos (humanos), y por eso creo que sólo deben prohibirse las cosas que afectan negativamente a los derechos de otra persona. Llevar el hijab per se no vulnera los derechos de nadie. Prohibirlo sí: vulnera el derecho a la libertad religiosa, incluso a la libertad sin más: la libertad de ponerte lo que te dé la gana donde te dé la gana. A Najwa nadie se lo imponía. Ella quería llevarlo. Al igual que yo solía llevar al cuello el crucifijo que me regalaron mis abuelos. Al igual que las monjas dan clase con su toca en los colegios concertados pagados con dinero público.

Toda esta polémica evita el verdadero problema, que es otro. Los problemas de integración no los causan las niñas que libremente deciden -como en este caso-llevar el velo. El problema de verdad es qué hacemos cuando ese velo es impuesto. Qué hacemos cuando a las mujeres musulmanas no se les permite elegir. Qué hacemos para evitar que los jovencitos musulmanes en nuestras calles nos llamen “putas” por llevar una falda. Qué hacemos para evitar que algunos, repito, algunos padres musulmanes restrinjan la educación y la libertad de sus hijas y mujeres. En fin, lo importante es garantizar que esas mujeres musulmanas tengan en nuestros países los mismos derechos que las mujeres españolas, incluido llevar en la cabeza lo que les plazca, y decidir sobre su vida. Y garantizar que las personas musulmanas que viven en nuestro país no coartan nuestros derechos y nuestra libertad, que nuestra lucha nos ha costado conseguir. Pero eso es lo difícil, lo fácil es centrarse en Najwa y su velo, y apartar la mirada de los verdaderos problemas.

Me quedo con un comentario leído en la noticia de El País:  Najwa, preciosa y valiente, me encantaría ponerme un pañuelo en mi calva y acompañarte, mientras ese pequeño mundo de cotorras y cernícalos te crucifican”. Y con este corto de Xavi Sala que expresa maravillosamente lo que yo pienso.

El corazón de las tinieblas

El Dr. Denis Mukwege

Era de noche y estábamos durmiendo cuando atacaron nuestra casa. Seis asaltantes entraron, cuatro bien armados con pistolas (…). Obligaron a mi marido a transportar sus cosas al bosque. Dejaron a uno de mis hijos atrás, pero nos siguió, y trajo dinero para que nos liberaran. Los asaltantes le cortaron los dedos y perdió mucha sangre. Seis hombres me violaron delante de mi marido, y le obligaron a sujetar mis piernas mientras me violaban“.

Este es sólo un testimonio de lo que pasa cada día en la República No Tan Democrática del Congo. Lo recoge un nuevo estudio elaborado por la Harvard Humanitarian Initiative y Oxfam Internacional.

Estremece, y mucho, hasta a las que estamos acostumbradas a leer estas cosas. Como esta mujer, el 60% de las más de 4.000 mujeres entrevistadas entre 2004 y 2008 en el hospital Panzi en Bukavu (en el Este del país) relatan una violación en grupo cometida por uniformados. Más de la mitad de las agresiones se produjeron de noche, en su casa y delante del marido y los hijos de la víctima.

Y estremece aún más cuando sabemos que en esa zona está desplegada la mayor misión de cascos azules del mundo, la MONUC. 18.000 militares y 1.200 policías de casi 50 países desde Bangladesh a España, pasando por Camerún, China, Rusia, Francia, Guatemala, India, Níger o Yemen. Y no, no empecemos a decir que estas misiones no sirven para nada. No es cierto, pueden servir, pero sólo si están bien equipadas, si tienen un mandato claro de protección de la población, y si sus tropas están adecuadamente formadas. Eso es lo que nos toca pedir. Lean si no esta entrevista con un hombre al que no conozco, pero de alguna manera admiro, el General Díaz deVillegas, militar español que dimitió como comandante en jefe de la MONUC tan sólo 4 semanas después de llegar. Sabiendo lo que le costaría: su carrera. En su informe final, el General habla de la baja calidad de las tropas, de la limitada capacidad operacional de la fuerza: “Las unidades sólo tenían capacidad para reaccionar y proteger a la población en las principales ciudades y rutas. En el resto del país, debían limitarse a la autoprotección”.

Pero hay esperanza, siempre, hasta en el corazón de las tinieblas. Esa esperanza tiene muchos nombres, pero yo hoy voy a escoger uno: el  Dr. Denis Mukwege, director médico del hospital de Panzi, que atiende junto a su equipo a esas mujeres, víctimas de la violencia más inhumana. Personas como él nos hacen a muchas otras seguir trabajando cada día por un mundo un poco mejor.

¿Me quieren? ¿No me quieren?

El Secretariado de Migración de la Diócesis Orihuela-Alicante acaba de presentar un informe en el que alerta sobre el impacto de la crisis en la situación de las personas inmigrantes de la provincia. Según el mismo, alrededor de 5.000 personas se sumarán el año que viene a las 42.000 que debido a la crisis han perdido su trabajo y con ello, su derecho a residir legalmente en España. Además, el informe destaca el importante incremento de la economía sumergida y explotación laboral debidos a esta situación.

Y todo gracias a algo que se describe con un término repugnantemente aséptico: “irregularidad sobrevenida”. Definición: trabajas legalmente durante años, pagas tus impuestos, contribuyes al crecimiento económico de España, te integras en la comunidad, en definitiva, eres un ciudadano como cualquier otro. Y de repente te quedas sin trabajo, con lo cual no puedes renovar tu autorización de residencia, y tú -y tu familia, ojo- os convertís en inmigrantes ilegales. Bonito, ¿eh?

Reconozco que me hierve la sangre ante injusticias tan obvias, ante nuestra capacidad de “utilizar” durante años a estas personas como mano de obra muy asequible, y ahora deshacernos de ellas sin miramientos.

Y vamos a desacreditar de una vez esos tópicos que oigo y leo sin parar, del estilo “sí claro, los españoles en el paro y les vamos a dar de comer a estos”. Si leyesen un poquito más, se darían cuenta de que los inmigrantes que trabajan legalmente-y que son de los que hablamos aquí- aportan más de lo que se llevan: según la Oficina Económica del Gobierno, en el año 2005 los inmigrantes aportaban 23.402 M€ a los ingresos públicos (el 6,6% de la recaudación total) y recibían 18.618 M€ (un 5,4% del total de gastos). Por lo tanto, eran contribuyentes netos a las arcas del Estado. Y resulta que esos mismos inmigrantes ahora no tiene derecho a nada. Les denegamos la autorización de residencia y au revoir. ¿Y no se nos cae la cara de vergüenza?

Al menos parece que el gobierno también se ha dado cuenta, y la Secretaria de Estado de Emigración e Inmigración decía ayer que “le preocupaba” esta situación, y que el gobierno intentaría intentará gestionar, “por lo menos, el ‘periodo puente’ hasta que la persona pueda desempeñar otras actividades“. Pues ya se pueden ir poniendo. Hace mucho tiempo que les avisaron de que esto iba a pasar. Espero que el reglamento de la Ley de Extranjería, en el que el gobierno está trabajando, ponga fin a esta injusticia.

Recomiendo también echarle un vistazo al otro informe presentado por el mismo Secretariado: ‘Pateras y Fantasmas‘, sobre los falsos mitos de la inmigración en pateras (en las que sólo llega el 1% de los inmigrantes ilegales).