Churras y merinas

La chapuza está de moda. La semana pasada PP y PSOE pactaban para colar en una reforma muy limitada de la ley electoral, que pretendía solo cambiar la forma de las papeletas del Senado, una importante modificación de la ley orgánica del Tribunal Constitucional. Pero no me interesa el fondo, si no la forma.

Ayer mismo el Congreso aprobaba la ley que establece el nuevo Fondo para la Promoción del Desarrollo, FONPRODE para los amigos. Llevábamos años esperando esta reforma, que deroga de una vez por todas el infame Fondo de Ayuda al Desarrollo (el de la cúpula de Barceló, los créditos para el Tsunami, y otras barrabasadas).

En fin, que me pongo a leer el texto final de ley del FONPRODE -cuyo objetivo es, obviamente, crear un fondo para financiar la cooperación el desarrollo, y de repente me encuentro con las Cajas de Ahorros. ¿Ein?. Y después con los controladores aéreos. ¿Uh?

Me paro a pensar si le habré puesto aguardiente al café y estaré perdiendo el sentido. Pero no, es sólo una chapuza legislativa más, esta vez de manos de PSOE, PP y CiU.

Fue el gobierno del PSOE el que hace algo más de seis años eliminó la ley de acompañamiento de los Presupuestos Generales del Estado, ya que se había convertido en una especie de cajón de sastre que pretendía apartar al Parlamento del análisis de determinadas normas, que se colaban por la puerta de atrás.

Pues no sé qué será esto.

Activismo

El pasado 4 de Octubre mi querido Malcolm Gladwell publicaba en el New Yorker un artículo titulado “Small Change. Why the revolution will not be tweeted.“  Y se lió parda.

Os recomiendo su lectura, pero en resumen, Gladwell compara en un su artículo el activismo digital de nuestros días con las campañas por los derechos civiles  de las personas negras en EEUU en los años 60.  Su conclusión: a pesar del entusiasmo que genera, el activismo de las redes sociales se basa en lazos débiles entre las personas, requiere poco esfuerzo y poco compromiso y por tanto no puede provocar la verdadera “revolución”  que provoca el activismo de “alto riesgo” que implica un mayor esfuerzo y compromiso.

Creo que tanto Gladwell como yo somos demasiado viejos para hablar de esto. Nosotros no somos nativos digitales, y teniendo un hermano que sí lo es, os garantizo que las maneras de relacionarse, y la fortaleza de esas relaciones, son mucho mayores de lo que yo puedo concebir.

Creo que nadie es tan ingenuo como para pensar que Facebook o Twitter por sí solos no van a conseguir cambios políticos revolucionarios, ello no significa que los cambios políticos no se vean afectado por estas redes. A los pocos días de leer este artículo, y las decenas de reacciones airadas que inspiró, me encontré con la noticia de que GAP retiraba su nuevo logo ante la presión de las redes sociales.

Algo fundamental para mí es que las redes permiten aumentar la participación, y democratizar el activismo. Exigen menos esfuerzo, sí, pero seamos realistas:  las personas que tienen la valentía para arriesgar su integridad física o su vida por sus creencias son una minoría. Y no pasa nada, es muy respetable. No todo el mundo quiere ser un héroe, y no todo el mundo tiene que serlo, pero todo el mundo puede aportar su granito para cambiar las cosas. Aunque sea haciendo un click.

Se lo digo yo, que trabajo en un sector donde el apoyo ciudadano, con una firma, una foto, una carta, es el que nos permite conseguir cambios en las vidas de las personas cada día.

httpv://www.youtube.com/watch?v=CLbdPd5ffwc

Valiente

Cuando me levanté no estaba, y la eché de menos. Sin ella las tostadas saben a copos de avena.

Quedan pocas periodistas valientes, y ella lo es. No soy fan de mucha gente, pero sí soy fan suya.

Me imagino que estará a punto de tener a su bebé. Que vaya bien, vuelve pronto, y sirva este pequeño homenaje que me ha enviado mi hermano.

Ya están aquí

El otro día, al hilo de la formación del nuevo gobierno holandés y el apoyo del ultraderechista y rubio teñido Wilders al mismo, hablábamos de la de la extrema derecha en Europa. Optimista de mi, defendía que en España este tipo de partidos xenófobos todavía no tienen cabida. Eso me pasa por hablar.

Al día siguiente mi amiga Encina me enviaba esta frustrante noticia: arropado por el lider ultraderechista catalán Anglada se presentaba en sociedad un nuevo partido antislámico que competirá en las elecciones al Ayuntamiento de Madrid. Su descerebrado líder es un tal Enrique de Diego que, no os lo perdais, ha escrito un libro con el título “Chueca no es Teherán”. Sí, yo también me pregunto qué contará, pero intuyo que los argumentos de este libro deben ser tan apasionantes como el título del sermón dominical que hace unos meses ví en la puerta de una iglesia evangélica en Mississippi: “Si el hombre desciende del mono, por qué todavía existen los monos?”.

Durante el acto se habló de “españoles bien nacidos” (??) y se escucharon perlas como éstas: “España es un país incomaptible con el Islam, somos cristianos viejos” (más ??). O, como no, “Nos va a tocar a los españoles expulsar a los musulmanes de nuestro país“.

Viendo lo que hay en Europa, creo que deberíamos  hacer algo. Cuando leí el artículo inmediatamente se me vino a la cabeza la Ley de Partidos Políticos aprobada en el año 2002. Asi que me fui a mirarla. Y esto es lo que dice n su artículo 9.2: Un partido político será declarado ilegal cuando su actividad vulnere los principios democráticos, particularmente cuando con la misma persiga deteriorar o destruir el régimen de libertades o imposibilitar o eliminar el sistema democrático, mediante alguna de las siguientes conductas, realizadas de forma reiterada y grave:

  1. Vulnerar sistemáticamente las libertades y derechos fundamentales, promoviendo, justificando o exculpando los atentados contra la vida o la integridad de las personas, o la exclusión o persecución de personas por razón de su ideología, religión o creencias, nacionalidad, raza, sexo u orientación sexual.”

Blanco y en una botella. Como ciudadana feliz de vivir en una democracia, agradecería que los señores fiscales tengan los oídos bien abiertos en los mitines de estos impresentables. Y hagan que se cumpla la ley. No tengan miedo de que les acusen de vulnerar la libertad de expresión, que lo harán. Seremos muchas personas las que les apoyaremos para frenar el ascenso del racismo y la xenofobia. Háganlo, porque después será demasiado tarde. Que se lo digan a Holanda.

Enough is enough

Hace unos cuantos meses que no escribo, primero porque he estado escribiendo otras cosas; segundo, porque la vuelta al trabajo ha sido una locura: preparando una nueva campaña en España, una nueva campaña internacional, inundaciones en Pakistán, preparativos para la Cumbre de los ODM la semana que viene en Nueva York… No me apetecía escribir, la verdad.

Pero la indignación que siento hoy necesito compartirla, lo siento por los pocos que me leéis. Ojiplática me he quedado con la Comisaria de Justicia Viviane Reding, pidiendo perdón a Sarkozy. ¿Perdón? ¿Por decir verdades como puños? ¿Por defender la legalidad europea e internacional? ¿Por defender los derechos humanos? Por favor.

Los que deberían pedir perdón son otros. El Presidente Zapatero, por su silencio cómplice. El señor Rajoy, que “respeta” las medidas sin despeinarse.  Todos los que no se han atrevido a plantar cara a una medida xenófoba y populista y, desgraciadamente, me temo que popular.

Para mí es una prueba más de que esta no es la Unión Europea que yo quiero, una prueba más de que hice bien cuando voté NO al Tratado de Lisboa, un tratado que insiste en frenar las competencias de la única institución que es capaz de defender los intereses de Europa y sus valores (los derechos humanos y la paz entre los principales) frente a los intereses electorales y ombliguistas de los Estados Miembros que forman el Consejo.

Sé que mi opinión en esto, como en casi todo, es minoritaria. Pero yo al menos puedo mirarme al espejo.

Por si lo quereis ver otra vez:

Mis valientes

Las Cámaras están agitadas, hace tiempo que no veía tantas noticias en las que los protagonistas fuesen el Congreso y el Senado. Creo que es bueno que las discusiones de los que al fin y al cabo nos representan estén en el dominio público. Así puedo escribir posts como este.

Pues bien, nuestras Señorías han estado entretenidas estos días en un tema crucial para la situación de España: el uso del burka. El Senado aprobó el miércoles, con el apoyo de CiU, UPN y PP,  una moción que insta al Ejecutivo a “realizar las reformas legales y reglamentarias necesarias para prohibir el uso en espacios o acontecimientos públicos que no tengan una finalidad estrictamente religiosa de vestimentas o accesorios en el atuendo que  provoquen que el rostro quede completamente cubierto“. Tal cual. Ni más ni menos. Supongo que tendremos que considerar el carnaval como un acontecimiento público de finalidad estrictamente religiosa, o prepárense los cowboys con pañuelo, los médicos con mascarilla, los fantasmas y otros impresentables que osen cubrir su rsotro con accesorios.  En fin.

A lo que voy no es a eso. Es a que sobre este tema, que a mi entender no es urgente, y esta moción – que no soluciona ni de lejos el problema de la opresión de algunas mujeres musulmanas- los partidos se han posicionado. A favor o en contra.

Sólo un día antes el Congreso de los Diputados convalidaba el decreto sobre la polémica reforma laboral. Se supone que es un tema muy relevante para los ciudadanos, trabajadores en nuestra mayoría. Pero, ay, aquí si que no tenemos posición: el vergonzoso resultado es de 167 votos a favor, 8 en contra, y 173 abstenciones. Así que sobre los derechos de los trabajadores, ni PP, ni CiU, ni PNV, ni CC, ni UPN, ni UPyD tienen posición. Valientes.

Sí, sí, es el juego político. Pero permítanme que me parezca vergonzoso.

Un poco más ciegos

“Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran.” José Saramago

Se fue hace un rato, dejandonos un poquito más solos, en un mundo donde más que nunca hacen falta sus palabras.

“Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.”

Hay pocas cosas que hago siempre, pero una de ellas es comprarme en mis viajes un libro de algún escritor del país en cuestión, y cuando puedo en su lengua original. Así que en la propia Lisboa descubrí “Ensayo sobre la Lucidez”, quizá uno de los títulos menos conocidos de Saramago, pero uno de los que más me ha marcado.  Una revolución desde el sistema:  ¿Qué pasaría si de repente un 75% de los electores votasen en blanco? El libro recupera muchas cosas de su otro ensayo, el Ensayo sobre la Ceguera. La ciudad, los personajes, el blanco. La ineptitud de los dirigentes políticos. Él ya lo djo en su momento: “El poder real es económico, entonces no tiene sentido hablar de democracia.”

Era un hombre inteligente, justo, valiente y claro, algo escaso en estos días de crisis y cardos. Ojalá los que lo loarán estos días aprendan algo.

Rojo esperanza

Mucha gente habrá oído hablar de “Dani el rojo”, Daniel Cohn-Bendit.

Apátrida primero, ciudadano europeo después. Anarquista, mayero del 68, escritor, eurodiputado europeo, esperanzador insaciable. Sólo él puede conseguir transformar una gris sesión del Parlamento Europeo en un ágora de verdades rojas como puños.

Sé que seguramente ya lo habréis visto, sé que ya no es actualidad, sé que no es un anuncio de Villa. Pero también sé que son pequeños momentos como estos, que no salen en las noticias, los que valen la pena. Los que muestran que no todos los políticos son iguales, que se puede y se debe pensar diferente, que hay esperanza.

Y vayan las gracias a mi amiga Encina por compartir a Daniel conmigo.