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El regalito

No unos jamones de bellota. Ni unas cajitas de Vega Sicilia (o de albariño, qué carallo). Ni siquiera un atún rojo pescado por nuestros bravos atuneros en las costas de Somalia. No, no.

Les regalamos a Miguelín, el bebé gigante y articulado de seis metros que -no me sorprende- se fabricó en el mismo taller que Alien (esto no es broma, lo dice la página bebesymas.com). Ya sabíamos que el gobierno español no se caracteriza por ser coherente en sus políticas, pero esto…

Hace unos meses el presidente Zapatero se fue a China con su cohorte de empresarios a “vender la marca España“, y después intentó evitar pedir la liberación del Nobel Liu Xiaobo (pero ahí estaba Maria Teresa).

Pero ahora, ahora la han liao parda. Van y les regalan a Miguelín. Y lo peor, la justificación. Según la Ministra Salgado “el gobierno ha expresado su voluntad de ceder un símbolo del pabellón que ha tenido más éxito del que podíamos imaginar. Ha sido un placer y un honor poder donarlo, y nuestro deseo es que contribuya a mejorar las relaciones y los intercambios comerciales”. Pero vamos a ver, Ministra: si quiere mejorar las relaciones ¿no es mejor regalarles un Picassito, un Antonio González, una esculturita de Chillida? Que los chinos también entienden de arte.

Lo que me huelo es que no sabíamos donde meterlo. ¿Se imaginan por ejemplo al tierno Miguelín instalado en la Plaza de Colón, bajo la vistosísima bandera patria? ¿O en los jardines de La Moncloa, saludando a los que entramos por la carretera de la Coruña? ¿O entre los dos leones del Congreso? ¿O a las puertas de la T4, como premio de bienvenida a los turistas tras el extenuante recorrido?

Lo que sé es que si me lo regalasen a mi saldría corriendo. Y como salga corriendo toda la comunidad china de España  a ver qué hacemos.

El corazón de las tinieblas

El Dr. Denis Mukwege

Era de noche y estábamos durmiendo cuando atacaron nuestra casa. Seis asaltantes entraron, cuatro bien armados con pistolas (…). Obligaron a mi marido a transportar sus cosas al bosque. Dejaron a uno de mis hijos atrás, pero nos siguió, y trajo dinero para que nos liberaran. Los asaltantes le cortaron los dedos y perdió mucha sangre. Seis hombres me violaron delante de mi marido, y le obligaron a sujetar mis piernas mientras me violaban“.

Este es sólo un testimonio de lo que pasa cada día en la República No Tan Democrática del Congo. Lo recoge un nuevo estudio elaborado por la Harvard Humanitarian Initiative y Oxfam Internacional.

Estremece, y mucho, hasta a las que estamos acostumbradas a leer estas cosas. Como esta mujer, el 60% de las más de 4.000 mujeres entrevistadas entre 2004 y 2008 en el hospital Panzi en Bukavu (en el Este del país) relatan una violación en grupo cometida por uniformados. Más de la mitad de las agresiones se produjeron de noche, en su casa y delante del marido y los hijos de la víctima.

Y estremece aún más cuando sabemos que en esa zona está desplegada la mayor misión de cascos azules del mundo, la MONUC. 18.000 militares y 1.200 policías de casi 50 países desde Bangladesh a España, pasando por Camerún, China, Rusia, Francia, Guatemala, India, Níger o Yemen. Y no, no empecemos a decir que estas misiones no sirven para nada. No es cierto, pueden servir, pero sólo si están bien equipadas, si tienen un mandato claro de protección de la población, y si sus tropas están adecuadamente formadas. Eso es lo que nos toca pedir. Lean si no esta entrevista con un hombre al que no conozco, pero de alguna manera admiro, el General Díaz deVillegas, militar español que dimitió como comandante en jefe de la MONUC tan sólo 4 semanas después de llegar. Sabiendo lo que le costaría: su carrera. En su informe final, el General habla de la baja calidad de las tropas, de la limitada capacidad operacional de la fuerza: “Las unidades sólo tenían capacidad para reaccionar y proteger a la población en las principales ciudades y rutas. En el resto del país, debían limitarse a la autoprotección”.

Pero hay esperanza, siempre, hasta en el corazón de las tinieblas. Esa esperanza tiene muchos nombres, pero yo hoy voy a escoger uno: el  Dr. Denis Mukwege, director médico del hospital de Panzi, que atiende junto a su equipo a esas mujeres, víctimas de la violencia más inhumana. Personas como él nos hacen a muchas otras seguir trabajando cada día por un mundo un poco mejor.

Castro no tiene quien le escriba

Me encanta Cuba. Me encanta la gente de Cuba. Recuerdo una mágica Nochebuena en la Habana, en la que nuestros anfitriones -tras decidir que los españoles no podíamos comer “cochino” en un día tan especial- se pasaron la tarde paseando un pavo gigante de hotel en hotel, buscando un horno para asarlos, pues en su casa el gas se fue de repente -como siempre- y no querían quedar mal con nosotros.

Me encanta su música, su color, sus sonrisas, su acento. Y reconozco que el Ché Guevara es un personaje que me fascina.

Cuba tiene muchas cosas buenas: su escolarización, su medicina, la inmensa cultura de sus personas (ya nos gustaría en España).  Pero hace mucho tiempo que estas virtudes ya no compensan. Las violaciones de los derechos humanos son graves y constantes, y la muerte de Orlando Zapata es la gota que colma el vaso.

El testimonio de su madre, Reina Luisa Tamayo, grabado por una de esas mujeres valientes a las que admiro, Yoani Sánchez, estremece por su fuerza y su denuncia sin miedo. Y a Castro bis no se le ocurre más que culpar al de siempre:  Estados Unidos. Vergonzoso y senil. Estoy en contra del embargo, y me parece admirable que Cuba, cual pequeña aldea gala, haya conseguido resistir al gigante todos estos años, gracias al ingenio, alegría y ron. Pero esto ya no se sostiene.

España, como país cercano y amigo de los cubanos, debe ayudar a poner fin a esta locura. Pero ojo, no cualquier fin. Lo que más temo es un fin del régimen que suponga la entrada brutal del capitalismo salvaje, en el que los cubanos de Miami arrasen la isla, y los que llevan años sufriendo  y resistiendo se conviertan en sus parias. Porque es duro ser pobre en Cuba, pero más duro es ser pobre en un régimen capitalista.

Por cierto, si quereis decirle al gobierno cubano lo que pensais, en su web hay una dirección en la que dejar opiniones: webmaster@one.cu

Promesas

En Holanda el gobierno está a punto de caer ha caído porque un político quiere mantener sus promesas. Tal cual.

Por hacerlo fácil: en Holanda se gobierna siempre en coalición. En las últimas elecciones, como parte del programa del laborista Bos, y después como parte del pacto de gobierno, se incluyó que las tropas holandesas saldrían de Afganistán antes de finales de 2010. Hasta aquí todo muy normal.

Ahora, la OTAN le ha pedido al gobierno holandés que mantenga sus tropas más tiempo. Bos, ahora viceprimer ministro, dice: lo siento, pero prometí a mis votantes que nos iríamos, y debo cumplir con mis promesas. Pero los otros dos partidos que forman la coalición de gobierno quieren mantener las tropas. Por los afganos, por la OTAN, por Holanda. Y acusan a Bos de querer romper el gobierno. Por ser fiel al programa acordado por los tres partidos. Por ser fiel a su promesa. Por cierto, según las encuestas, una mayoría de los holandeses apoya la salida de las tropas de Afganistán.

A mí la situación me parece increíble. ¿A dónde hemos llegado? Pero viendo el telediario me doy cuenta de la cruda realidad: Bos es una excepción. Aquí PP y PSOE, ambos en situación de pleno empleo, se lanzan puñales en el Congreso. Que si tú esto, que si tú lo otro. Y mientras paro. Y mientras los que eran mileuristas son ahora novecentoeuristas gracias a la subida de las retenciones. Y mientras corrupción. Y mientras sube el IVA.

Obama en su libro Dreams from my father habla de los cuatro valores que le inculcó su padrastro cuando era todavía un niño: honestidad, imparcialidad, hablar sin rodeos, y tener un juicio independiente. No digo que Obama sea la panacea. Pero quien encuentre un político en España que cumpla estas características, que me avise, que nos avise a todos.

Por ahora Bos se mantiene firme ha mantenido firme y ha dimitido . Yo espero que aguante, porque eso quiere decir que aún hay esperanza.

Sordos

Dicen que no hay peor sordo que quien no quiere oir. Porque mira que está gritando.

Una de las peores nevadas de los últimos 200 años azota la costa Este de los EEUU. El frío siberiano visita España un día sí y otro también. El mes de diciembre registró más del doble de lluvias de lo normal y fue el quinto más húmedo de los últimos 60 años. En América Latina, el Niño se intensifica, y deja inundaciones en Brasil, Perú, y Bolivia. Las tormentas tropicales arrasan FilipinasBrasil sufre las peores lluvias de los últimos 65 años. China sufre la mayor nevada en 60 años, y al mismo tiempo el el sur del país se enfrenta a la peor sequía en 50 años.

Quizá es que tras el fracaso de los no-líderes políticos en Copenague, la Tierra se queja.

Pero a nadie parece importarle:  la Unión Europea planea reducir las emisiones en un 20 por ciento por debajo de los niveles de 1990 para el 2020, y Estados Unidos planea una reducción de un 4 por ciento frente a esos niveles de 1990. No es suficiente ni de lejos. La palabra “refugiado climático” será cada vez más común. Y la Tierra seguirá intentando hacernos llegar su mensaje.