A dios le pido

A dios le pido

Cuando era pequeña, el Domingo de Ramos era el día que estrenábamos ropa. Las semanas previas eran las de ir a la modista, Celina se llamaba, y de probarnos las chaquetas que nos calcetaban mi madre y mi abuela “por si hace malo”. Y llegaba el domingo y allá ibamos mi hermana yo; ella feliz con su vestido nuevo, yo rezongando por el vestido pero feliz por la palma -de las normales, no aquellas horteras y trenzadas. Por aquella época yo no sabía que la idea de las palmas era agitarlas para dar la bienvenida a Jesús en Jerusalem, así que yo me dedicaba a pegarle palmazos al pobre borriquito como si me fuera la vida en ello.

Hoy pensaba en aquellos tiempos mientras leía el periódico en la plaza. De repente, ¡BOOM! El ministro de trabajo admite que podríamos llegar a los cinco millones de parados. Vaya por dios, Valeriano, lo que nos faltaba.  Y sigue: “Hay que decir que, en España, durante la crisis, la población activa se ha comportado muy erráticamente. Pues ni me quiero imaginar cómo se ha comportado entonces la población inactiva. Pero más allá de las palabras, lo que más me llamó la atención fueron las formas: nuestro ministro, que tiene cara de buena persona,  hablaba como si eso no fuese con él, como si la culpa fuese de la población activa, que mira tú que le ha dado por ser errática. Sólo le faltó decir que claro, con gente comolos empleados de Telefónica,  empeñados en irse al paro, como no vamos a llegar a los cinco millones.

Ufff. Me pedí otro vino blanco y cambié de periódico. Aquí, oh sorpresa: la ministra de economía dice que  la crisis la están pagando quienes no son responsables de ella. Vaya, lo mismo que decimos en Intermón Oxfam.Tres cosas, Elena: lo primero, ya era hora. Lo segundo: vaya lumbrera. Lo tercero: pues hija mía, haz algo.

Porque gracias a vosotros, que estáis en el gobierno -o lo estabais la última vez que lo comprobé- las compañías se permiten despedir a miles de trabajadores mientras pagan a sus directivos bonus millonarios. Así que no digas sobre Telefónica que no entras “en el terreno de lo legal, pero hay que considerar la oportunidad y la responsabilidad social”: llama a Valeriano y prohibid este tipo de inmoralidades. Porque si no podeis hacer nada contra el paro, ni contra los que se aprovechan de la crisis, no sé si vale la pena que sigáis siendo ministros; sinceramente yo prefiero pagarle el sueldo a otros.

Hoy empieza de verdad la Semana Santa, y como decía ahora mismo una señora en el telediario: “siempre hay muxo que pedirle a la Virgen“. Y que lo diga, señora. Yo por lo pronto ya sé qué le voy a pedir: que el año que viene por estas fechas  suban en la burra a los ministros y ministras. Ahí sí que voy a disfrutar con la palma.

http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5jwIGPskyGjwyy6ddZWV1nFRaDgMg?docId=CNG.340f7dfe8365fbd150ff008f0d971b76.431

Un Comentario

  • Ana R on Apr 19, 2011

    hola Irene, me ha sentado tan bien tu post que te lo quería decir. Creo que nos hemos visto alguna vez en Madrid con Isabel K.. ? Volveré por tu blog, me gusta!
    saludos primaverales ,
    Ana

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