Valió la pena

Valió la pena

 

 

Todas las mañanas en Tribunal cojo el 20minutos y me lo voy leyendo mientras camino a paso firme y ligero hasta la oficina, poniendo en peligro la vida de los peatones y peatonas que se cruzan por mi camino.
Normalmente llego a la oficina sin novedad. Pero esta mañana leí algo que me hizo frenar y pararme delante del kiosko de San Bernardo. No era un titular, era un pequeño entrecomillado en un cuadro en medio de una noticia breve, en la parte baja de la página: las palabras del hermano de una de las cooperantes de Médicos del Mundo que murió asesinada en el año 1997 Ruanda.

Josep Maria, hermano de Flors Sirera, cree que si su hermana hubiera viajado hoy a Ruanda estaría viva. Pero ahora viene el meollo: ¿Por qué? – le preguntan. Porque “el mundo ha cambiado, es más transparente“. Opina que hoy los autores del crimen se lo hubieran pensado dos veces antes de actuar porque “no puedes hacer lo que quieras en tu casa, porque luego vas fuera y te señalan, la situación es distinta“.

Distinta.

Distinta.

La Justicia Internacional. Ese es el cambio al que se refiere Josep Maria. Los Tribunales Internacionales para la antigua Yugoslavia y Ruanda, la Corte Penal Internacional, la Jurisdicción Universal que impulsó Garzón y se cargaron vergonzosa y secretamente PSOE y PP hace 2 años. Todas esas cosas, o algunas de ellas, o parte de cada una -quién sabe- han creado al menos la sensación de que ya no puedes hacer lo que te dé la gana. Y estos cambios que se han debido en gran parte a las denuncias de las atrocidades por parte de ONGs como aquella para la que trabajaba Flors; al trabajo incansable de Amnistía Internacional, la Coalición por una Corte Penal Internacional, y tantas otras personas y organizaciones. Personas que trabajamos en estas cosas -que diría mi madre- y que a veces nos desmotivamos, que a veces no sabemos si lo que estamos haciendo sirve para algo, si al final conseguiremos cambiar alguna cosa. Y esta mañana en el 20minutos he encontrado la respuesta: sí,  mientras haya una sola persona que crea que las cosas ahora son distintas, y ya “no puedes hacer lo que quieras en tu casa”.  Josep Maria, gracias.

Así que hoy, con retraso, les dedico este post y el día de la mujer a Flors y todas las mujeres valientes que se dejaron y se dejan la piel y la vida cada día por un poquito más de justicia.  Ya veis que sí vale la pena, a pesar de Libia, a pesar de todo.

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