Verde Navidad

Verde Navidad

Ya estoy en casa, para celebrar la Navidad con algunos de  los míos y las mías. A pesar de lo que me gustan estos días de  abrazos contra el frío, de poner la mesa con mi hermano, de  abrir un buen vino y brindar por la victoria, por el empate y por el fracaso, este año no puedo dejar de pensar en Juantxo y los que le acompañan en alguna cárcel de Copenague.

Ha habido compañeros de Intermón Oxfam en Copenague, acompañando a los amigos de Greenpeace y a miles de activistas más para pedir a los políticos un acuerdo obligatorio, justo y equitativo para frenar el cambio climático y sus efectos sobre las personas más pobres.

Para nosotros aquí en Occidente, el cambio climático es el futuro de absurdas películas como 2012 o El Día Después. Para las personas con las que trabajamos en el sur, el cambio climático es una pesadilla real y diaria que está volviendo loco el ciclo habitual de las cosechas y rompiendo los ritmos tradicionales de la agricultura.  Las campesinas africanas nos lo decían: ya no sabemos cuando va a llover y cuando no; no sabemos cuando plantar ni cuando recoger. El cambio climático es parte de la ecuación que ha provocado este año el récord más triste de la  historia: por primera vez, más de 1000 millones de personas, 1 de cada 6 habitantes del planeta, pasa hambre.

Juantxo y los miles de activistas de Copenague querían que el mundo se diese cuenta de esto. Durante varios días se manifestaron pacíficamente por las calles, y durante los mismos varios días los mal llamados líderes de los gobiernos mundiales no fueron capaz de llegar a un acuerdo que firmaría cualquier persona con dos dedos de frente. Y por eso Juantxo, y Nora, y Christian decidieron acercarse y decírselo a la cara.  Pacíficamente. Actuad, maldita sea, el planeta se muere, la gente se muere. Y su medalla fue la cárcel. Veinte días en prisión preventiva esperando juicio.

Cuando yo estudié Derecho, me enseñaron que la prisión preventiva era para aquellas personas que podían escapar o representaban un riesgo para la sociedad si estaban libres a la espera de juicio. Quien crea que Juantxo y los demás van a escaparse a las Islas Caimán, o dedicarse a delinquir, es idiota. Juantxo y los demás están en la cárcel por hablar alto y claro, porque a los gobernantes mundiales les da miedo enfrentarse a sí mismos y a su incompetencia. Juantxo y los demás están en la cárcel por su valentía y por la estupidez de los que les han metido allí.

Así que este año cambiaré mi brindis y levantaré mi copa por Juantxo y por las personas valientes como él, por esas personas que no se rinden nunca, y que se motivan más con cada injusticia. Esta Navidad para mí será verde, verde Greenpeace, verde como el planeta que quiero.

Firma y únete a mi brindis.

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