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Me abstengo

A mí me suelen interesar las cosas de las que nadie habla. Por algo mi padre siempre me ha llamado “la defensora de las causas perdidas”.

Por eso, mientras esta mañana las portadas de los periódicos “respiraban” con el resultado de las elecciones en Grecia y muchos en Twitter se lamentaban -a pesar del gran resultado obtenido- de que no hubiese ganado Syriza, a mí me interesó más otro dato: el 37,5% de la ciudadanía griega ha pasado de ir a votar.  A pesar de la que está cayendo ¿o precisamente por eso?

Es fácil culpar a la crisis, pero viene de antes. Me pasó lo mismo con el referendo del famoso Estatut catalán. Cada día nos desayunábamos con una España que se rompía, políticos de uno y otro signo que hablaban del fin de los tiempos tanto si el Estatut se aprobaba como si no. Se produce el referéndum, y ¡oh sorpresa! No vota ni la mitad de la población (la participación fue del 48,85%).

Me interesa la abstención porque nos permite leer los números de otra manera. Pongamos el caso de la Constitución Española, de la que tan orgullosos estamos. Nos enseñan que el resultado final fue la aprobación del 88,54% de los votantes. Pero teniendo en cuenta que al referendo acudieron a votar el 67,11% de los electores, el apoyo total de los censados al proyecto de Constitución fue del 58,96% Diferente ¿no?

Supongo que los casos no son comparables, pero me intrigan las razones para la abstención. ¿No se entiende la política como una solución a los problemas diarios de la gente? ¿Se resignarán los partidos a prescindir del 40% de la población? ¿O harán algo para cambiarlo?

Muchas preguntas, pocas respuestas, pero me gustaría conocer vuestras opiniones en los comentarios a este post.

Debatiéndome

Me acaba de llegar un tweet que dice: “La Crisis es de VALORES. Crees que saldremos de ella con los políticos de siempre?” Pues no. Por eso, en estos días de tanto debate, yo también me debato. Pero mi debate no es el peñazo enlatado y gris  al que nos sometieron Rajoy y Rubalcaba;  mi debate es si votar a Equo o a Por Un Mundo más Justo (PUM+J).

Parece sencillo, pero no lo es. Primero, porque sorprendentemente la campaña electoral no me está facilitando nada las cosas. Pongo la tele, abro el periódico, y solo hay PSOE, PP, CiU, y a lo mejor, al fondo a la izquierda, IU y UPyD. Y a mi esos ya no me interesan. Segundo, porque mi chica es holandesa, y aunque trabaja y paga impuestos en esta España nuestra, no tiene derecho a votar (¿ustedes lo entienden?).  Por eso hemos quedado en que decidiremos juntas mi voto para que nos represente a las dos. Primer problema: adora UpyD y a Rosa Díez. Así que me he puesto a echar un vistazo a los programas de EQUO y PUM+J, para intentar que cambie de opinión.

Aquí está el de Equo, muy colorido e interactivo, y aquí el del PUM+J, 10 páginas densas en pdf. Suficiente.

Lo básico de ambos ya lo sé. Equo se define como verde, y por tanto está en contra de las nucleares, prefiere las bicis y el transporte público . El PUM+J tiene el fin de la pobreza como objetivo principal, quieren que se cierren los horribles CIES y que todas las personas, en España y fuera, tengan lo suficiente para vivir dignamente.

Una de las cosas que más me preocupa y me molesta es el fraude fiscal. Equo, muy militares para ser un partido verde, promete “lucha sin cuartel” contra el fraude fiscal. PUM+J propone un verdadero y decidido programa de lucha contra el fraude a todos los niveles, fiscal, económico y laboral. Empate.

Ponerle el cascabel a la banca. Me parece vergonzoso lo que ha sucedido y sigue sucediendo con la banca y el resto del sistema financiero. Se cargan el sistema y los rescatamos, las veces que haga falta, y además les pagamos los bonus, los nombramos economistas del año y les bailamos una sardana. Pasen y vean las deudas de los partidos políticos con las cajas de ahorro. No sigo, que me cabreo.

En relación al sistema financiero el PUM+J propone la creación de un nuevo tipo de entidad, la “Entidad Financiera de Carácter Social”, y  crear un instrumento financiero específico para el apoyo a la implantación y desarrollo de las empresas de economía social. Me gusta. Equo es un poco más naif. Habla de gran banca pública, mantener las cajas de ahorro y de la promoción y fortalecimiento de una banca ética y cooperativa, pero sin más detalle.

Y el empleo, claro. Equo propone trabajar menos horas para trabajar más personas, promoviendo una Ley de 35 horas semanales,  incentivando los acuerdos voluntarios de reducción de horarios en las empresas, promoviendo la conciliación de la vida laboral y personal, racionalizando los horarios de trabajo tal y favoreciendo el trabajo a tiempo parcial y el teletrabajo con condiciones de trabajo dignas y salarios justos y suficientes. El PUM+J quiere que la política de despidos de las empresas se controle en función de los beneficios obtenidos y que se vinculen  las subvenciones y ayudas públicas al mantenimiento y creación de empleo. Yo también.

Pero al final, la cuestión vuelve a ser si votar con el corazón o con la cabeza. Tras unos cuantos años inclinándome por el voto útil, que ha resultado ser bastante inútil, me tira irme hacia el partido que me cae mejor, y defiende ideas más cercanas a las mías. Mis amigos me dicen que Equo tiene oportunidad de sacar un escaño en Madrid, el PUM+J no. ¿Y qué? Pienso yo. Alo mejor hay que votar con el corazón y esperar el milagro. En Colombia, en un pueblecito que no podía llamarse si no Bello, el voto en blanco derrotó al único candidato.  Puede pasar.

 

PD. Os dejo los videos de ambos partidos, para la jornada de reflexión. Precioso y muy bien hecho el del PUM+J…

No fue por Twitter

La noticia del día es que Gallardón ha echado al coordinador general de Circulación del Ayuntamiento, Fernando Autrán, por los insultos que este alto cargo ha publicado en los últimos meses en su cuenta personal de Twitter.

Inmediatamente empezó el run run mediático tan propio de nuestro país. Las tertulias radiofónicas se preguntaban si el uso de tu twitter personal puede o debe estar regulado por tu empresa, y si pueden ser motivo de cese o despido las opiniones personales vertidas en las redes sociales.

Qué quieren que les diga… Gallardón no ha cesado a Autrán por sus opiniones en Twitter. Twitter ha sido simplemente un canal por el que ha podido comprobar -si aún no lo sabía- que el señor Autrán es un maleducado, un machista y un impresentable. Sus comentarios sobre el culo de una ministra, o sobre los dos tiros que él le pegaría a los etarras no son los de un servidor público, si no los de un personaje de la peor calaña. No  le han echado por lo que dijo, sino por lo que es.

 

 

17O

 

Cientos de miles de personas en todo el mundo salimos a la calle el pasado sábado para pedir un #cambioglobal, una democracia más participativa, más cercana a la ciudadanía y menos controlada por Los Mercados. Caminando por la calle Alcalá sentí de nuevo la sensación de las semanas posteriores al 15M. “Estábamos dormidos. Despertamos”: Es una de mis frases favoritas surgidas de este movimiento, y creo que refleja muy bien lo que muchas personas sentimos en un principio. Resulta que había más gente a la que este sistema no le gustaba. Resulta que éramos muchos los que creíamos que se puede construir un mundo mejor, los que sentimos que la sociedad al fin se había despertado, cansada de pasar cuatro años en el banquillo entre unas elecciones y las siguientes.

En mi opinión, el 15M y lo que le siguió ha cambiado muchas cosas, sobre todo a nivel de símbolos. Nos importa lo que está pasando. No nos gusta. Sabemos lo que hacéis. Pero tras las primeras semanas de euforia colectiva, y largas reuniones de grupos y asambleas,  reconozco que me asaltaron algunas preguntas para las que no tenía respuesta: ¿Y ahora qué? ¿Cómo convertimos esa voluntad de cambio, esa rabia, esa sensación de empoderamiento, en cambios reales y soluciones a los problemas económicos y sociales?

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Para la libertad

FOTO: Sergio Parra

 

No estoy de acuerdo con tus ideas, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlas. Algo así decía una frase que leí hace tiempo, creo que atribuida a Voltaire. Una de esas frases que me han marcado todos estos años, porque resume de una forma muy simple algo mucho más complejo: la libertad de expresión.

Fue también una persona que admiro, jefa mía hace algunos años en el departamento de derechos humanos de la Comisión Europea, la que me dio un criterio que he intentado seguir cuando he tenido que resolver algún dilema moral o de otro tipo: defiende siempre la opción que garantice la mayor libertad. Qué fácil decirlo pero cuánto me ha costado muchas veces hacerlo.  Pero nadie dijo que el camino de los derechos fuese fácil.

Por eso me he quedado ojiplática cuando he leído la noticia de que el Festival de Mérida había decidido retirar de la exposición “Camerinos“, del fotógrafo Sergio Parra, una foto del actor Asier Etxeandia. No en Birmania, ni en Corea del Norte, no, en la España del 2011. Ufffff.

Entiendo que la imagen desagrade a algunas personas. A mí, que me crié en el cristianismo, me parece estéticamente bonita pero al tiempo muy provocadora. El buen arte es lo que tiene, que provoca, para bien y para mal: en el MUSAC, sin ir más lejos, he visto exposiciones fantásticas junto a instalaciones que me han parecido de lo más ordinario y desagradable. Pero eso me han parecido a mi, solo a mi. Para otras personas esas instalaciones habrán sido geniales, incluso inspiradoras. Imaginemos que la mitad de los visitantes del Museo del Prado considerasen que la Maja Desnuda es ofensiva. ¿Deberíamos descolgarla?

La libertad de expresión tiene límites, pero en una sociedad democrática esos límites deben marcarlos sólo las leyes, no las sensibilidades de determinados grupos, incluidos los grupos religiosos, sobre todo en un estado supuestamente aconfesional como el nuestro. En este caso, como en el de las caricaturas de Mahoma, o en el de los Versos Satánicos, yo escojo la libertad.

Parece ser que la foto se eliminó tras la llegada de más de 200 correos pidiendo su retirada. Yo ahora he creado una petición para pedir a la Junta de Extremadura y a la Dirección del Festival su reposición. Porque la lucha por la defensa de los derechos y las libertades a veces se libra en pequeñas batallas. ¿Me ayudas?