Educando

He pasado este fin de semana en El Escorial, aprendiendo de 90 impresionantes personas en el IV Seminario de la Red de Educadores y Educadoras para una ciudadanía global. Ellas y ellos se definen como un colectivo diverso de educadores y educadoras que apuestan por una escuela comprometida con la construcción de una ciudadanía global responsable con la humanidad y el planeta. Yo los defino como superhéroes.

Porque díganme si no qué son estas personas que han destinado su merecido descanso en este puente para venirse desde toda España a reflexionar juntas sobre cómo educar para mejorar nuestra sociedad. Estas personas que hacen cada día que  sus clases de geografía, de ética, de mates o de física no sean sólo eso, clases, sino espacios de crecimiento personal y social para las chicas y chicos.

Profes de infantil y de primaria (“maestros” se llaman entre ellos, qué nombre tan bonito) que en vez de enseñar a colorear florecitas enseñan a colorear a la Familia Trúchez, que tiene que marcharse del río que tan bien conocen a un mar lleno de peligros, y así pueden transmitir las causas de la inmigración y su impacto en las personas incluso a los enanos de 3 años.

Profes de secundaria que llegan una mañana y se encuentran que en su clase hay 20 nacionalidades distintas, y en lugar de irse a tomar una tila, aprovechan la oportunidad para que sus alumnos entiendan la geografía de la mano de sus compañeros. O aprenden un poco de chino para poder comunicarse, o montan clases de baile para que los alumnos aprecien la cultura gitana. Porque sí, porque quieren, porque les da la gana, porque creen que tienen un rol que jugar en construir una sociedad mejor, en transformar las ideas feas en ideas justas y bonitas. Y lo hacen sin que nadie se lo pida, sin que casi nadie les ayude, enfrentándose muchas veces a compañeros que les consideran unos locos, unos pesados, unos idealistas, y a un sistema que no les da herramientas para enfrentarse a la nueva sociedad. Alguien lo explicó muy bien: “Somos profesores del S.XX en una escuela del S. XIX con alumnos del S.XXI“.

Así que le ponen las horas extras que hagan falta, y una energía e ilusión indescriptibles, y han creado esta Red para no caer al vacío. Y comparten sus experiencias y materiales con los que los quieran usar.

Yo, como tú, tengo 4 ó 5 profesores que me marcaron para siempre. Desde hoy tengo 90 más.

Y creo que habría que hacerles un monumento, o pagarles un spa. A ver si sobra algo de pasta después de pagar la visita del Papa.