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Yo no te pido la luna

foto: hannah schildt

Mucho se ha hablado estos días del llamado movimiento #15m. Mientras siguen acampados esta semana, creo que es importante animarles a definir objetivos claros y razonables, y las estrategias para conseguirlos. Somos muchas y muchos los que estamos deseosos de pasar a la acción, ahora que ya se ha debatido mucho. Entre las propuestas que se han generado estos días hay peticiones razonables, que sólo necesitan suficiente voluntad política por parte de los grupos parlamentarios. A generar esa voluntad política es a donde yo creo que deben dirigirse los esfuerzos y la energía, para pasar de las palabras a los hechos, llevando en paralelo, por qué no, el sano espacio de debate a los barrios.
Estas son las propuestas que, a mi modesto entender,  son más viables a corto plazo si sabemos impulsarlas. En primer lugar, la propuesta base: la reforma de la Ley electoral, para que todos los votos de todos los ciudadanos, vivan donde vivan, valgan lo mismo. Lo que servía para 1977 no vale para 2011. Necesitamos un sistema que, como ocurre en otros países, acerque a los ciudadanos a sus representantes. José Bono lo ha expresado muy bien “debería ser más eficaz llevarse bien con quien vota las candidaturas que con quien las confecciona”. Ya hay muchas propuestas encima de la mesa, desde las listas abiertas a la limitación de mandatos, pasando por la financiación de las campañas. Sólo hay que abrir los ojos y los oídos, montar una buena comisión de trabajo con grupos políticos y participación de la sociedad civil y mejorar una ley obsoleta.

La regeneración política debe empezar por algo tan sencillo como aprobar una ley de acceso a la información pública. Tenemos el dudoso honor de ser uno de los cuatro países de la UE que no cuentan con este tipo de ley, y el borrador que el gobierno tiene guardado en un cajón es malo. Excusas como que el calendario legislativo está muy lleno no valen: cambien sus prioridades y pongan la transparencia lo primero. Y beban de otras leyes europeas e iberoamericanas: no hay que inventar la rueda. La ciudadanía tiene derecho a saber en qué se gasta su dinero, con qué lobbies (ONGs incluidas) se reúnen los políticos o los jueces, o cuántos coches oficiales, cuáles y a quién se han comprado este año.

Pero los debres no son sólo para el gobierno. El sector privado tiene un rol importantísimo en la creación de empleo y desarrollo de una sociedad más justa. Den la cara. Las grandes empresas pueden y deben hacer público el informe de los impuestos que pagan en todos los países en los que operan, así como las retribuciones de sus directivos. Los bancos deben cumplir su parte del contrato social: faciliten créditos a autónomos y PYMES, comprométanse firme y públicamente a abandonar la inversión en paraísos fiscales. Abrirse a la ciudadanía no puede traerles más que beneficios.

No es poco, pero tampoco es para tanto. Si se quiere, se puede. Muchas personas están dispuestas a poner propuestas encima de la mesa, la cuestión es si las fuerzas políticas están dispuestas a sentarse con ellas y remangarse para construir juntas una sociedad mejor. Si no es así, que lo digan bien clarito, para que sepamos a qué atenernos y dónde acampar.

 

 

La Europa 2.0

Europa está enferma. Los síntomas: populismo, xenofobia, nacionalismo, proteccionismo, desinterés ciudadano. La cura: potenciar la comunicación sobre el proyecto europeo a través de las nuevas tecnologías.

Este es el argumento del nuevo libro Europa en tiempos de cólera, dePau Solanilla. Por una vez, un libro ameno sobre la Unión Europea, que aborda de frente el fracaso de la Unión en comunicarse con y a su ciudadanía, y las peligrosas consecuencias de ello.

No puedo estar más de acuerdo. Creo en Europa. Creo que necesitamos contaminarnos de europeísmo. Pero para ello son necesarios líderes que hoy Europa no tiene, nuevos líderes que construyan, pero sobre todo comuniquen, el proyecto movilizador que debe ser la nueva Unión Europea: una Europa social y solidaria en estos momentos de crisis; una Europa sostenible que lucha contra el cambio climático; una Europa que mira más allá de sus fronteras y afronta la inmigración atajando su causa última: la pobreza.

Las herramientas están ahí, sólo hay que saber utilizarlas y ser atrevido, romper esquemas. La Unión debe hacerse más democrática, más transparente, más participativa. En esta carrera, las nuevas tecnologías son cruciales, y Pau lo sabe bien. Él es uno de los promotores de iniciativas como europeando.eu, un agregador de blogs sobre asuntos europeos que promueve el debate de ideas; o Hablamos de Europa, una página nacida en el marco de la Presidencia española de la UE, que esperamos que perdure.

Pero hay que ir más allá, y las Administraciones europeas deben mover ficha. En EEUU, la nueva administración ha impulsado data.gov, un impresionante manantial de datos sistematizado y accesible a cualquier ciudadano. Aquí se podría, pero no se quiere: miren si no los fantásticos proyectos desarrollados en tan sólo 48 horas en el Desafío AbreDatos 2010. Desde los ingresos y gastos de tu ayuntamiento al patrimonio de los altos cargos de la Junta de Andalucía.

Al final, serán los ciudadanos 2.0 los que muestren lo que los gobiernos y la UE no quieren enseñar. Democracia en estado puro.