Archives

Tagged ‘Intermón Oxfam‘

Una de misterio

Todo tenemos un sueño, o muchos. Yo soy de las de muchos, y uno de ellos es tomarme unos meses de vacaciones para lanzarme al periodismo de investigación entre Bilbao y Ghana. Toma ya.

El gusanillo me lo metieron Amnistía Internacional, Fundació per la Pau, Intermón Oxfam y Greenpeace, que desde hace más de 7 años vienen denunciando las exportaciones españolas de municiones a Ghana.

Desde hace muchos, muchos, muchos años, como un reloj, salen del puerto de Bilbao fantásticos contenedores que contienen varios millones de euros de munición de “caza y tiro deportivo”. Las comillas deben leerse con una sonrisilla irónica, ahora explico el porqué.

Sólo entre 2006 y 2009 España autorizó a esa empresa la exportación de 15 millones de euros en cartuchos de escopeta. Según he visto en internet, el precio medio de un cartucho de caza es de 70 céntimos . Y aunque soy de Letras, puedo calcular y calculo que 15 millones entre 70 céntimos da un total de… 21 millones de cartuchos. Ya les tiene que gustar la caza y el tiro deportivo a los ghañenos, porque salen casi a cartucho por habitante. Así que me voy a a Wikipedia. Y descubro que Ghana nunca ha ganado un campeonato del mundo de tiro deportivo, y que la caza tampoco está entre sus grandes industrias. Mosqueante.

Afortunadamente en 2009 la entonces Secretaria de Estado de Comercio arrojó algo de luz al asunto responder en el Congreso a una pregunta sobre el enorme volumen estas exportaciones.  Muy ancha, la ahora ex-secretaria de Estado llamó a la calma: esa munición no es toda para Ghana, sino que de allí va a parar a países vecinos.

Menos mal. Me quedo mucho más tranquila sabiendo que esos cartuchos han servido para “la caza o el tiro deportivo” (recuerden lo de la sonrisilla irónica)  en Nigeria, Costa de Marfil, Togo o similar.

España.

Especismo

httpv://www.youtube.com/watch?v=cG8yZeio4ls

La iniciativa “Algo más que un regalo” es muy sencilla: puedes regalar simbólicamente (subrayo lo de simbólicamente) una cabra, tres cerditos, un kit sanitario, una bici,  o un burro, que en realidad son un donativo a Intermón Oxfam y sus proyectos de desarrollo. A mi me parece una iniciativa original, simpática, y un regalo útil en estos tiempos en los que tenemos de casi todo, pero imagino también que a otras personas les parecerá una chorrada. Podéis ver el vídeo y juzgar vosotros.

En fin. Que llevamos varios años “vendiendo” cerdos, pollitos y burros para Navidades, cumpleaños, bodas, bautizos y comuniones sin mayor novedad. Hasta que ayer mi compañera Belén me reenvió una acción de protesta de la asociación pro defensa de los derechos de los animales AnimaNaturalis, que acusa a Intermón Oxfam de promover el especismo.

Hmmmmmm, promovemos muchas cosas, pero ¿el especismo?. Colorada por mi ignorancia, corro a la RAE y no encuentro nada, pero Wikipedia no me falla: el especismo (o especieísmo) es discriminar moralmente una especie animal sobre otra. Tipo racismo o sexismo, pero con especies.  Siempre según Wikipedia “la representación más común del especismo es el antropocentrismo moral, es decir, la infravaloración de los intereses de quienes no pertenecen a nuestra especie animal homo sapiens.” Vale.

Animanaturalis considera que Intermón Oxfam trata a los animales como “meras máquinas de producción de descendencia (sic), de carne, de leche, de huevos, de trabajo esclavizado”. Madre mía. Menos mal que los cerdos y las gallinas son simbólicos. Los que no son simbólicos son los pollos de Augusta, una de las mujeres que se beneficia del programa de microcréditos de Intermón Oxfam en Tanzania. Augusta cree que “producir pollo es una muy buena alternativa para no depender tanto de la agricultura, porque el clima está cambiando. Ahora tengo pollos y, por lo tanto, beneficios todo el año, ya que cuando lo necesito, vendo algunos y compro comida”.  Con su crédito ha conseguido construir un gallinero de ladrillo con techos de zinc, que ha reducido la mortalidad de sus pollos e incrementado sus ingresos, y gracias a ello Augusta se está construyendo una pequeña vivienda de ladrillo para ella, sus tres hijas y sus nietos.

Estos son pollos de verdad, y me huelo que esto sí debe ser promover el especismo, y a lo grande.

Si quieres ayudar a otras mujeres como ella, hazlo aquí.

Y por supuesto, si quieres protestar contra Intermón Oxfam hazlo aquí.

Se buscan proscritos

Hace unos meses, aquí mismo, me alegraba del regreso de Robin a nuestras vidas. Y hoy me alegro más.

Robin Hood cambia durante unos meses los bosques de Sherwood por las calles de España. Y ha empezado a lo grande, yéndose a buscar a la Ministra Salgado al Congreso para pedirle que no paguen los de siempre.

Por cierto, Robin busca proscritos para su banda. Lanza tu flecha y únete.

Y si queréis saber más sobre qué viene a hacer aquí, os recomiendo este artículo de mi compañera Susana.

El corazón de las tinieblas

El Dr. Denis Mukwege

Era de noche y estábamos durmiendo cuando atacaron nuestra casa. Seis asaltantes entraron, cuatro bien armados con pistolas (…). Obligaron a mi marido a transportar sus cosas al bosque. Dejaron a uno de mis hijos atrás, pero nos siguió, y trajo dinero para que nos liberaran. Los asaltantes le cortaron los dedos y perdió mucha sangre. Seis hombres me violaron delante de mi marido, y le obligaron a sujetar mis piernas mientras me violaban“.

Este es sólo un testimonio de lo que pasa cada día en la República No Tan Democrática del Congo. Lo recoge un nuevo estudio elaborado por la Harvard Humanitarian Initiative y Oxfam Internacional.

Estremece, y mucho, hasta a las que estamos acostumbradas a leer estas cosas. Como esta mujer, el 60% de las más de 4.000 mujeres entrevistadas entre 2004 y 2008 en el hospital Panzi en Bukavu (en el Este del país) relatan una violación en grupo cometida por uniformados. Más de la mitad de las agresiones se produjeron de noche, en su casa y delante del marido y los hijos de la víctima.

Y estremece aún más cuando sabemos que en esa zona está desplegada la mayor misión de cascos azules del mundo, la MONUC. 18.000 militares y 1.200 policías de casi 50 países desde Bangladesh a España, pasando por Camerún, China, Rusia, Francia, Guatemala, India, Níger o Yemen. Y no, no empecemos a decir que estas misiones no sirven para nada. No es cierto, pueden servir, pero sólo si están bien equipadas, si tienen un mandato claro de protección de la población, y si sus tropas están adecuadamente formadas. Eso es lo que nos toca pedir. Lean si no esta entrevista con un hombre al que no conozco, pero de alguna manera admiro, el General Díaz deVillegas, militar español que dimitió como comandante en jefe de la MONUC tan sólo 4 semanas después de llegar. Sabiendo lo que le costaría: su carrera. En su informe final, el General habla de la baja calidad de las tropas, de la limitada capacidad operacional de la fuerza: “Las unidades sólo tenían capacidad para reaccionar y proteger a la población en las principales ciudades y rutas. En el resto del país, debían limitarse a la autoprotección”.

Pero hay esperanza, siempre, hasta en el corazón de las tinieblas. Esa esperanza tiene muchos nombres, pero yo hoy voy a escoger uno: el  Dr. Denis Mukwege, director médico del hospital de Panzi, que atiende junto a su equipo a esas mujeres, víctimas de la violencia más inhumana. Personas como él nos hacen a muchas otras seguir trabajando cada día por un mundo un poco mejor.

La retórica del hambre

Hoy en día somos 6.000 millones de personitas en el mundo, y más de 1.000 de ellas pasan hambre. No el hambre que me entra a mi a las doce y media, sino Hambre de verdad: una ingesta de alimentos insuficiente para satisfacer sus necesidades de energía de forma continuada. El hambre que provoca desnutrición, enfermedades, incapacidad; el hambre que perpetúa la pobreza y el subdesarrollo. Más de 1000 millones de personas e, ironía, la mayoría son agricultores y agricultoras, o eso intentan.

Porque el problema no es que no haya alimentos, el problema suele ser que la gente no puede permitírselos.

¿Por qué esta situación? Gran pregunta. Algunos datos para que podáis montaros vuestra propia respuesta:

– Si en los años 80 la ayuda internacional a la agricultura de los países en desarrollo rondaba los 20.000 millones de dólares (un 18% de la ayuda al desarrollo), en el año 2008 había caído hasta los 4500 millones, un 3,6% de la ayuda al desarrollo (!).

– En ese mismo año 2008, los países ricos de la OCDE invirtieron 376.000 millones de dólares para apoyar su propia agricultura. 83 veces más. (!!)

– En Guatemala -donde uno de cada dos niños sufre desnutrición crónica (!!!)- el 2% de los productores acaparan el 57% de la tierra cultivable.

– Los acuerdos comerciales que EEUU y ahora Europa promueven con los países en desarrollo promueven la desaparición de los aranceles para poder inundar a esos países con nuestros productos agrícolas simpáticamente subvencionados. Para más inri, recientemente la señora Espinosa, compatriota gallega y flamante ministra de agricultura,  propuso tras el reciente terremoto enviar a Haití los excedentes de producción agrícola europea. Antes del terremoto, el 90% de la población rural de Haití vivía con menos de dos dólares al día, y dependía de la agricultura de subsistencia para sobrevivir. Y en lugar de ayudarles a mejorar su productividad y desarrollar su campo, les damos nuestras sobras.

Según calculan los sabios de la FAO, en el año 2050 las personitas seremos 9.000 millones (!!!!) y para poder alimentarnos es necesario que la producción actual de alimentos crezca en un 70% (!!!!!). Para ello, y simplificando, hay dos maneras: bien permitimos a nuestras multinacionales que adquieran grandes extensiones de terreno en países del Sur, desplazando a los campesinos y quitándoles sus medios de vida, bien apoyamos en serio el desarrollo rural y la productividad de los países del Sur y acabamos con su hambre y la nuestra. Tú eliges.

NOTA:Hay muchos datos más, y muchas más ideas para acabar con el hambre. Podeis encontrarlas, entre otros, en el comprensible y riguroso informe escrito por mi compañera Arantxa de Intermón Oxfam: La cooperación española en la lucha contra el hambre. Un análisis de la ayuda hacia la agricultura, el desarrollo rural y la seguridad alimentaria” en el que se basa gran parte de este post.