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Un mal dia

Foto: Oxfam

Hoy ha sido un mal dia. A media mañana nos comunicaban que habían matado en Nicaragua a Alex Muñoz Chávez.  

Alex era una de esas personas que te hacen creer en el ser humano y su capacidad para cambiar las cosas. Desde hace más de siete años trabajaba en la Asociación de Hombres contra la Violencia en Managua, donde coordinaba programas para sensibilizar y organizar grupos de adolescentes y hombres jóvenes contra la violencia.  Cuando se organizaban marchas o manifestaciones contra la violencia, allí estaba Alex. Para evitar la exclusión de las niñas montó y entrenó un equipo infantil de fútbol sala femenino, buscando darles no sólo la oportunidad de demostrar que las niñas también pueden jugar al balón, si no también creando un espacio para que pudiesen hablar sobre sus propias vidas y compartir maneras de prevenir y denunciar la violencia contra ellas.

Y aún hay más. Alex era miembro de la Red Socios en Acción, una red global de jóvenes que comprometidos a trabajar por un cambio social pacífico, equitativo y sostenible dentro de sus comunidades. Y por todo eso le seleccionamos como “Protagonista del Mes” de la web de jóvenes de Intermón Oxfam en marzo del año pasado.

A Alex, que trabajaba cada día para acabar con la violencia, le pegaron un tiro. A nosotros la noticia de su muerte nos afectó porque le conocíamos, pero la realidad es que lo que le pasó a Alex es normal. Dos mil personas mueren cada día en el mundo como consecuencia de la violencia armada. América Central es una de las regiones más violenta del mundo: si en España la tasa de homicidios es de menos de 1 por cada 100.000 habitantes, en Nicaragua esa tasa es de 13, y en Honduras de 60. Se calcula que en El Salvador la violencia con armas de fuego cuesta al Estado y a sus ciudadanos el 11,5% del PIB, más del doble del presupuesto para educación y salud.

El tráfico descontrolado de armas tiene mucho que ver en todo esto: lo que en unos lugares se “resuelve” (por decirlo de alguna manera) con un insulto, o un puñetazo, cuando hay una pistola a mano se resuelve a tiros. Se estima que a día de hoy circulan por el mundo 875 millones (!!!) de armas pequeñas y ligeras, tres cuartas partes de las cuales están en manos de civiles. El 60% de los homicidios son por causa de ese tipo de arma.

De ahí la necesidad de apoyar programas de desarme, y programas comunitarios de reducción de la violencia, como aquel en el que trabajaba Alex. Y además este año hay sobre la mesa una oportunidad de oro para mejorar las cosas: en Nueva York Naciones Unidas discute la aprobación de un Tratado Internacional sobre Comercio de Armas que las ONG llevamos años impulsando. Ayuda a la campaña Armas bajo Control. Por Alex y las otras 1999 personas que mueren cada día por culpa de las malditas armas.

 Os dejo con él.

httpv://www.youtube.com/watch?v=3VNSYtLqIZ0

 

El día de la marmota

En La Granja hacía mucho frío esta mañana. Los Ministros de Desarrollo de la UE se reunían calentitos en el Parador. Mientras, nuestros superhéroes, congelados, les pedían ayuda para luchar contra la pobreza y el hambre que afectan a millones de personas.  Para ello, entre otras cosas, tienen que avanzar hacia el cumplimiento del famoso 0,7 ¿os suena?

A mi me suena demasiado. Fue en Septiembre de 1969 cuando una comisión internacional dirigida por el primer ministro canadiense y Nobel de la Paz, Lester B. Pearson emitía el informe “Partners in Development”. En él se recomendaba incrementar la ayuda a los países en desarrollo hasta un mínimo del 0,7% del Producto Nacional Bruto de los países desarrollados.

Hoy, 40 años y 5 meses después, la OCDE publica las predicciones de cifras para la ayuda al desarrollo en 2010. Sólo 5 países han alcanzado ese 0,7:  Suecia, Luxemburgo, Dinamarca, Holanda y Bélgica.  Portugal con un 0,34, Grecia con un 0,21 e Italia con un vergonzoso 0,19 son los últimos de la cola.  España, como el jueves: en medio, con un 0,51.

Y no me vengan con que no hay dinero. Para rescatar a los bancos se han puesto sobre la mesa cantidades bochornosas, más de 18 billones de dólares, que se sepa.

Y no me toquen más las narices con que la ayuda no funciona. Tenemos mil ejemplos de que sí. Y el que más me gusta: en 1997 el gobierno de Uganda decidió hacer gratuita la educación primaria. No se sorprendan, en muchos países del Sur los padres deben pagar por enviar a sus hijos a la escuela pública, porque bien el gobierno no tiene dinero, bien el Fondo Monetario Internacional no les permite gastárselo en medidas sociales. En fin. Que el gobierno de Uganda fue valiente y se lanzó a eliminar esas tasas.  Resultado: en sólo un año, el número de niños y niñas escolarizados aumentó de 3,1 a 5,3 millones. Y con la ayuda al desarrollo se han podido crear más colegios y formar a más profesores.

No se necesitan superpoderes. Se necesita voluntad política y liderazgo para dejar atrás este día de la marmota que comenzó hace ya demasiado tiempo.

Siempre se repite la misma historia

Llevamos unos días sin tiempo para nada que no sea Haití. No hace falta que diga que la situación es una pesadilla hecha realidad. A pesar de que nos pusimos en marcha en cuanto conocimos la noticia, la respuesta está siendo una de las más difíciles a las que nos hemos tenido que enfrentar. Y eso que llevamos más de 30 años trabajando en Haití.

Perdimos tanto la oficina como el almacén de material de Oxfam en el terremoto. Han muerto dos personas de nuestro equipo, y el resto tiene sus casas destrozadas, o familiares y amigos que han muerto, con el impacto psicológico que ello tiene.  Y a pesar de ello, y de las enormes dificultades logísticas, siguen trabajando. Ayer comenzamos la distribución de agua, pero empieza a faltar el combustible para los camiones que deben transportarla, y la prioridad ahora es encontrarlo.

Podeis seguir minuto a minuto lo que vemos y hacemos: en Twitter o en http://haitiquake.posterous.com/

Lo único que nos consuela es pensar que éste puede ser el comienzo de un Nuevo Haití, un Haití con viviendas seguras, un Haití sin armas, un Haití sin pobreza, un Haití con un gobierno fuerte que da servicios a sus ciudadanos. Pero para ello tenemos que conseguir que la comunidad internacional, y los medios de comunicación, por una vez, no se olviden del país dentro de un mes.  Nosotros seguiremos trabajando porque así sea. Si algo somos en las ONG es perseverantes, incluso pesadas.

Cuando hablamos con nuestros compañeros desplazados en Haití, a todos nos cuesta reprimir las ganas de coger un avión e ir a echar una mano. Pero hay que apoyar desde aquí, y hay muchas formas de hacerlo:

Y no nos equivoquemos, no es sólo un desastre “natural”. Como casi siempre, los más pobres son los que más han sufrido, y los barrios ricos han salido casi indemnes. Siempre la misma historia.