Ganar

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Hoy se celebran elecciones en Cataluña y en Haití. Quizá hoy esté particularmente pesimista pero en ambas mi sensación  es que, gane quien gane, la gente no va a notar la diferencia.

En Cataluña, bipartit, tripartit o lo que sea, los políticos seguirán pasando el tiempo con sus polémicas de autonomía e independencia, que a la mayor parte de la ciudadanía le traen sin cuidado (recordemos que menos del 50% de la población fue a votar en el referendum del famoso estatut).

En Haití sería casi un milagro que cualquiera de los candidatos tenga el valor y la visión necesarios para hacer resurgir al país de los escombros de décadas de pobreza. Espero de verdad equivocarme, pero imagino que el único que gana aquí es el presidente saliente René Preval, del que me huelo que saldrá de Haití lo antes posible a un cómodo retiro en algún país algo más confortable.

Mientras escribo este post, estoy viendo el hasta ahora reñido partido  de la final del torneo de Maestros entre Nadal y Federer. Y veo a dos hombres que se están dejando la piel por ganar, que luchan por ganar, que sudan por ganar. Aquí no vale con ponerse a parir en grandes mítines.

Y se me ocurre una idea: quizá deberíamos cambiar las elecciones por un torneo de tenis. Así garantizaríamos que gana el mejor, y además nos ahorraríamos no sólo muchos millones de euros, sino la vergüenza ajena que sentimos al ver las tonterías que se dicen en las campañas electorales. Y nos aseguraríamos que al menos  los candidatos y candidatas tendrían un físico imponente.

Sí, definitivamente hoy estoy un poco pesimista. A ver si al menos gana Rafa.

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