Pedazo mujeres

Pedazo mujeres

(c) oxfam

Arriba, el G8: No necesitan presentación. Ya sabéis quienes son y lo que hacen, o lo que no.

Abajo, las W8: ocho pedazo de mujeres. Éstas sí necesitan presentación.

Miranda Akhvlediani trabaja para garantizar el acceso a la salud en Georgia; Rokeya Kabir lucha por el derecho a la educación en Bangladesh; Kadi Baby Maiga preside en Mali la coalición “Education for All”; Leonor Magtolis Briones está ayudando a elaborar un presupuesto más social para el gobierno en Filipinas; Elba Rivera trabaja para la campaña nicaragüense de educación; Dorothy Ngoma impulsa en Malawi la lucha contra enfermedades como la tuberculosis, la malaria, el SIDA, o el cólera. Sandhya Venkateswaran trabaja en la India para vigilar el cumplimiento de los compromisos gubernamentales de reducción de la pobreza. Y Jiraporn intenta que las personas pobres en Sri-Lanka tengan acceso a los medicamentos.

Y estos últimos días yo he tenido la suerte de compartir con ellas mucho tiempo, y me hubiera gustado compartir más. Porque he visto la valentía, la energía, el optimismo, la generosidad y la fuerza hechas mujer. No lo han tenido nada fácil, y no les ha importado. Elba era prácticamente analfabeta hasta los 16 años, y ahora tiene hasta un máster en una universidad alemana. Y después se volvió a Nicaragua, a ofrecerle en su pueblo las mismas oportunidades a otros chicos y chicas. Kadi me decía que las cosas que valen la pena son las difíciles, las que incomodan, las que remueven. Leonor, con sus 69 años, me ha sorprendido por una dulzura acompañada de sólidos argumentos económicos para defender la inversión en sanidad y salud. Sobre todo en las mujeres. Porque en el mundo, hay 72 millones de niños que no van a la escuela, y la mayor parte de ellos son niñas. Y porque -a diferencia de lo que sucede en sus países con los hombres- las mujeres que reciben educación tienen un efecto multiplicador, ya que transmiten esos conocimientos a sus hijas e hijos, a sus familias, a su comunidad.

En las tres semanas que llevan de gira por el mundo han estado con la princesa Massima de Holanda, con el comisario europeo de Desarrollo, con ministros, con diputados y diputadas españolas… Y en todos los lugares han repetido lo mismo: salud y educación. La pobreza se cura con salud y educación, públicas y gratuitas.  Les necesitamos. No nos fallen ahora, o en nuestros países habrá otra generación perdida.

Espero que sus interlocutores las hayan escuchado. Yo por mi parte seguiré luchando porque el gobierno español respete sus compromisos. Es sencillo: salud y educación. Pero que os lo cuenten ellas:

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